Flower

Archivo de Marzo, 2009

SEGÓBRIGA. PARQUE ARQUEOLÓGICO


MÉRIDA, CERES Y PROSERPINA

CERES Y PROSERPINA

La ciudad de Mérida (Emerita Augusta) fue fundada en el año 25 a.C. por los eméritos (emeriti), soldados veteranos que habían luchado contra los cántabros al mando del emperador Augusto. El propio emperador concedió a estos bravos combatientes unas tierras muy fértiles a orillas del río Guadiana (Ana). La ciudad, desde el mismo día de su fundación, fue dedicada a la diosa Ceres, que, desde entonces, fue su patrona y protectora oficial: una gran imagen suya presidía en lugar destacado todas las representaciones en el famoso teatro que se construyó en el siglo I d.C. y que fue y sigue siendo uno de los más bellos de toda Europa.

No es de extrañar que los emeritenses eligieran a Ceres como patrona de su fértil territorio, ya que esta diosa es la protectora de la agricultura y, en especial, de los cereales, que toman su nombre de ella, al igual que la cerveza (cerevisia).

Según la leyenda, el dios Júpiter se enamoró de la diosa Ceres y tuvo con ella una hija llamada Proserpina, que, al llegar a la adolescencia, se convirtió en una de las diosas más bellas.

En el interior de la tierra, el dios Plutón (Pluto), que reinaba en el sombrío y terrorífico mundo de los muertos, se quejaba de su soledad y de no poder compartir su vida con una esposa a quien amar. Compadecido de él, la diosa Venus decidió encontrar un amor para él con la ayuda de su hijo, Cupido.

Este dios caprichoso aconsejó a Plutón que hiciera una incursión por el mundo de los vivos. El dios de los muertos siguió el consejo y salió a la superficie con su carro de fuego por el cráter del volcán Etna, en Sicilia, en donde vivía Proserpina. Ésta jugaba a la orilla de un lago, cerca del volcán, en compañía de unas ninfas: entonces Cupido lanzó sus flechas invisibles al corazón de Plutón, que, de inmediato, se enamoró de la bella hija de Ceres, a la que raptó y se llevó a los infiernos con tal rapidez que las ninfas ni siquiera se dieron cuenta de lo que ocurría.

Ceres, desconsolada por la desaparición de su hija, recorría ciudades y pueblos preguntando por ella y, a los habitantes que la recibían bien, les enseñaba el arte de de cultivar la tierra, de sembrar, recoger el trigo y elaborar pan. Como nadie le daba noticias de su hija, se dirigió al Olimpo y rogó a Júpiter que le ayudara a encontrarla, pero el gran dios le dijo: “Proserpina ya nunca volverá a la tierra porque habita en el mundo de los muertos, donde es reina junto a su esposo Plutón, al que ama y respeta”. Entonces Ceres se dirigió a los infiernos y llegó a un acuerdo con su yerno y su hija: Proserpina pasaría seis meses sobre la superficie de la tierra y otros seis meses en su interior. Y entonces surgieron las cuatro estaciones del año: en primavera y verano Proserpina vivía con su madre y en otoño e invierno, cuando los campos están tristes y yermos, vivía junto a Plutón.

Como diosa de la fecundidad, Proserpina cuidaba de que las semillas que los agricultores ponían en el interior de la tierra germinaran y produjeran buenas cosechas.

Los habitantes de Mérida tenían, pues, buenas razones para rendir culto a ambas diosas, ya que la base de su economía era – y, en buena parte, sigue siendo - la agricultura. En nuestros días aún se mantiene en funcionamiento un pantano que se construyó hace unos dos mil años y que todavía abastece de agua a los emeritenses. Es el pantano de Proserpina.image050

Frases: análisis y traducción.

1. Augustus militibus emeritis regionem pulchram et foecundam concedit.

2. Ceres est patrona Emeritae.

3. Ana est longum et copiosum flumen.

4. Ceres hominibus docebat culturam agri et seminationem et recollectionem frumenti et elaborationem panis et fermentationem cerevisiae.

5. Pluto est deus inferni et mortuorum.

Sitios en Internet:

www.terra.es/personal2/francis29 Una introducción a la ciudad de Mérida como Patrimonio de la Humanidad.

http://www.merida.es/ Es la página oficial del Ayuntamiento de Mérida.

http://museoarteromano.mcu.es/index.html Es la página oficial del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. No nos podemos perder la magnífica visita virtual.

CATULO

SOBRE EL POETA CATULO

(Artículo de Inma Manzanares en www.leergratis.com )

“Odio y amo. Quizás te preguntes por qué hago esto.

No sé, pero siento que es así y sufro”

Estos magistrales versos (mucho más hermosos en su idioma original, en latín) son de uno de los más insignes poetas no ya del mundo romano sino de todos los tiempos.

Nos referimos al poeta Catulo y estos dos versos conforman el epigrama LXXXV, dedicado como muchos otros de sus poemas a ‘Lesbia’.

Cayo Valerio Catulo nació en Verona en la última mitad del siglo I a.C., probablemente hacia el año 87. Sea como fuere, lo importante es que le tocó vivir una de las épocas más movidas de la historia romana: desde la dictadura de Sila hasta el primer triunvirato, es decir, el paso de la Roma republicana y aristocrática a la época del principado con una Roma abierta y cosmopolita.

En sus poemas se ve esta apertura hacia el mundo helenístico que caracteriza a los jóvenes poetas (poeta novi) del siglo I antes de nuestra era. Poetas que querían cambiar el aspecto de la cultura romana, que vieron la necesidad de cambiar para que, anquilosada, no muriera. ¿No hay cierto paralelismo entre estos poetas y nuestra Generación del 27? Desde luego no hay nada nuevo bajo el sol.

Pero volvamos a Catulo. En Verona, Catulo puede que haya conocido a Quinto Metelo Céler y a su esposa Clodia, de la que se enamoraría definitivamente y que sería, probablemente siempre, su amada (u odiada) Lesbia (el seudónimo es un juego de Catulo, se debe a la isla de Lesbos, donde vivió Safo, la poetisa griega). Algunos piensan que fue precisamente el regreso de Metelo y familia a Roma lo que hizo que Catulo viajara hasta la capital de la República. Claro, suponemos también que influyó en su ánimo el hecho de que un joven con aspiraciones literarias, de noble linaje, quisiera conocer las innovaciones culturales que se realizaban en Roma.

El caso es que nos encontramos con Catulo en plena Roma, admitido en un grupo de jóvenes audaces en el arte, de una clase alta, con gustos refinados, amparados en una gran camadería, enemigos de todo lo que representaba los antiguos valores itálicos, pero lejos también del populismo representado por César. Jóvenes disconformes y revolucionarios culturalmente (¿ven, de nuevo, algún paralelismo?).

Y para comprobar con quién se llevaba bien Catulo no hay que indagar en libros de historia o suponer relaciones, simplemente hay que leer sus poemas. Ellos son la prueba evidente de sus amistades y de sus odios. Catulo ama a sus amigos, de forma incondicional, se ríe con ellos, los llora, les recrimina sus relaciones con otras personas, los echa de menos… y desprecia a sus enemigos con tanta fuerza como quiere a sus amigos.

Al regreso de su amigo Veranio, le dedica estos versos:

“Veranio, el que yo prefiero

entre mis trescientos mil amigos,

¿es cierto que has vuelto a tu casa, junto a tus penates

y a tus bien avenidos hermanos y tu anciana madre?

Has vuelto. ¡Oh, noticias gratas para mí!…”

Pero, también escribe:

“No me preocupo demasiado en procurar serte agradable, César,

ni en saber si eres hombre blanco o negro”

Como decía el primer verso que pusimos, odia y ama.

Pero aquellos versos iban dirigidos a Lesbia. Lesbia está siempre. La ama, pese a que todos le hablan en contra de ella: “Vivamos, Lesbia mía, y amémonos, y todos las murmuraciones de los viejos severos no nos importen ni un as. Los soles pueden morir y volver a salir; pero nosotros, cuando nuestra breve luz se apague una sola vez, tendremos que dormir una noche eterna…”.

De ella necesita tantos besos como estrellas haya en el firmamento o granos de arena en el desierto. Y, sin embargo, ella no fue siempre la amada entregada: “Ahora ella ya no te quiere; tú insensato no la quieras tampoco, y no persigas lo que huye, ni entristezcas tu vida…” y en otra: “Lesbia siempre me maldice, pero nunca deja de hablar de mí: que me muera si no me quiere…” y acaba: “Celio, nuestra Lesbia, aquella Lesbia, la Lesbia aquella a la que Catulo, a ella sola, quiso más que a sí mismo y que a todos los suyos, ahora por plazuelas y callejones regala sus favores a los nietos del magnánimo Remo”

Y Catulo escribe también poemas que parecen encargados o ejercicios retóricos, en los que la influencia helenística es tan grande que llega, incluso a traducir poemas de Calímaco. En estos poemas, Catulo, sin dejar de ser el poeta humano y sensible, muestra todo su saber mitológico e histórico.

Los poemas de Catulo no han perdido su frescura. Si se pueden leer en latín, sería estupendo, porque no se pierde la sonoridad y el ritmo original, pero existen muy buenas traducciones al español. Yo aconsejo, dos, una la que hace Luis Antonio de Villena en su ensayo Catulo (1979), en ed. Júcar y otra la de Juan Petit, la de Villena es, en realidad, una antología, la de Petit es traducción del corpus completo. Ambas son bilingües. Hay también otra de González Iglesias (2006), pero ésta no la conozco.

 

SEGUNDA EVALUACIÓN

La evaluación de 2º de Bachillerato es el día 2 de abril a las 17,30.

minerva

Muestran los colores originales de la Roma antigua

Colores de Roma AntiguaLa Roma antigua ha recuperado hoy los colores originales de algunos de sus monumentos gracias, entre otros métodos, a los rayos ultravioleta para detectar la base orgánica de sus coloración, durante la conferencia internacional denominada “Los colores de Augusto”.

Arqueólogos italianos y de otros seis países han participado en la conferencia sobre policromía en los monumentos antiguos, que pretende resaltar la importancia que tuvo el color en los monumentos del mundo antiguo, del que ahora están despojados.

El encuentro se ha desarrollado en el Auditorio del Ara Pacis, o el Altar de la Paz, y se ha centrado especialmente en este monumento del reinado de Augusto (27 a.C.- 14 d.C.), que en época romana estaba decorado con intensos colores.

Un grupo de investigadores de la Superintendencia de Bienes Culturales del Ayuntamiento de Roma ha llevado a cabo un estudio para elaborar un modelo virtual del Ara Pacis tal como era en el momento de su inauguración, con los vivos colores que entonces resaltaban las figuras de sus bajorrelieves.

El modelo, presentado en la conferencia, se ha generado a partir de los restos de policromía presentes en el mármol del monumento, de la observación del mismo a través de rayos UVA para detectar la base orgánica de preparación de la coloración, y de la comparación con otros edificios romanos y griegos que conservan sus pinturas.

Asimismo, en el acto se ha hablado también de otras piezas arqueológicas de importancia en las que estuvo presente el color, como el llamado Sarcófago de Alejandro Magno, conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Estambul, la Domus Aurea de Nerón, el templo de Apolo en el Palatino o las esculturas helenísticas halladas en Delos.

Según el investigador Simone Foresta, de la Universidad “Federico II” de Nápoles, que ha participado en la investigación, el estudio del color en estos monumentos, y sobre todo en el Ara Pacis, puede tener un impacto decisivo sobre nuestra forma de percibir no sólo el arte del mundo antiguo, sino sus “sustratos social, cultural y político”.

El Ara Pacis fue de hecho una construcción de gran importancia propagandística, ya que conmemora las victorias militares de Augusto en Hispania y la Galia y la “Pax Romana” por él impuesta inmediatamente después, mientras que en sus relieves figuran los miembros de la familia imperial.

Via: Publico.es

Salud y alimentos en la antigüedad clásica

Médico griego, s. V a.C. (Museo del Louvre, Paris)Numerosos son los tratados médicos antiguos que hacen alusión a las enfermedades y a los alimentos apropiados para sanarlas. Hipócrates (s.V a.C.) médico griego, padre de la medicina moderna, fundó una escuela y sus libros, unos cincuenta, están recopilados en el Corpus Hipocraticum. Estudió el efecto de los alimentos en el cuerpo y en sus obras da muchos consejos, como por ejemplo: después de comer, está bien andar un rato, sobre todo en invierno, porque en verano es contraproducente, a causa del calor. También consideraba que no hay mejor manera para mantener la salud que mantener una buena dieta y una buena higiene.

El médico romano Celso, (s. I d.C), en su obra De arte médica abundan las anotaciones dietéticas. Uno de sus sabios consejos es: en lo relativo a la alimentación, el exceso jamás es útil, y la abstinencia extrema es a menudo nociva. Describe los alimentos por grupos genéricos y los agrupa de más a menos nutritivos. Así, el pan, por ejemplo, contiene más principios nutritivos que ninguna otra sustancia; el de trigo alimenta más que el de mijo, y éste más que el de cebada. Pero también apunta que dentro de un mismo alimento pueden encontrarse diferencias nutritivas; nos aportarán más o menos nutrientes dependiendo de dónde hayan crecido o cómo se hayan alimentado.

(más…)

Ejemplo de Noticia con vídeo

Welcome to WordPress. This is your first post. Edit or delete it, then start blogging contrato-de-diseno-de-pagina-web