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ORFEO
ORFEO Y EURÍDICE
Orfeo es uno de los héroes griegos más conocidos, músico, poeta, filósofo, amante y protagonista de diferentes historias que han pasado de boca en boca desde los días antiguos hasta la actualidad, a través de los siglos y los siglos.
Era hijo del mismo Apolo, fruto de una de sus aventuras con la musa Calíope. Esto explicaría sus tendencias artísticas desde la infancia, y su asociación con el sol, símbolo de su padre. También se cuenta que fue éste quien le regaló su primera lira, instrumento musical de siete cuerdas a las que Orfeo añadió dos más para que fueran nueve, como las musas.
Cuentan que cuando Orfeo tocaba no sólo los hombres, animales y dioses se quedaban embelesados escuchándole, sino que incluso la Madre Naturaleza detenía su fluir para disfrutar de sus notas, y que así, los ríos, plantas y hasta las rocas escuchaban a Orfeo y sentían la música en su interior, animando su esencia.
Además de músico y poeta, Orfeo fue un viajero ansioso por conocer, por aprender… Estuvo en Egipto y aprendió de sus sacerdotes los cultos a Isis y Osiris, y se empapó de distintas creencias y tradiciones. Fue un sabio de su tiempo.
Con tantas cualidades, no era de extrañar que las mujeres le admiraran y que tuviera no pocas pretendientes. Eran muchas las que soñaban con yacer junto a él y ser despertadas con una dulce melodía de su lira al amanecer. Muchas que querían compartir su sabiduría, su curiosidad, su vitalidad.
Pero sólo una de ellas llamó la atención de nuestro héroe, y no fue otra que Eurídice, quien seguramente no era tan atrevida como otras y puede que tampoco tan hermosa… Pero el amor es así, caprichoso e inesperado, y desde que la vio, la imagen de su tierna sonrisa, de su mirada brillante y transparente, se repetían en la mente de Orfeo, que no dudó en casarse con ella. Zeus, reconociendo el valor que había demostrado en muchas de sus aventuras, le otorgó la mano de su ninfa, y vivieron juntos muy felices, disfrutando de un amor que se dice que fue único, tierno y apasionado como ninguno.
Pero no hay felicidad eterna, pues si la hubiera, acabaríamos olvidando la tristeza, y la felicidad perdería su sentido… y también en esta ocasión sobrevino la tragedia.
Quiso el destino que el pastor Aristeo quedara también prendado de Eurídice, y que un día en que ésta paseaba por sus campos, el pastor olvidara todo respeto atacándola para hacerla suya. Nuestra ninfa corrió para escaparse, con tan mala fortuna que en la carrera una serpiente venenosa mordió su pie, inoculándole el veneno y haciendo que cayera muerta sobre la hierba.
No hubo lágrimas suficientes para consolar el dolor de Orfeo, y una noche de las muchas que pasó en vela llorando a su amada, decidió que si hacía falta, descendería él mismo a los infiernos de Hades (Plutón) para reclamar a Eurídice. Fue un viaje duro, tuvo que enfrentarse al guardián de las puertas de los Infiernos, Cancerbero, quien a punto estuvo de atacar pero que finalmente respondió a la música de Orfeo como otros tantos animales habían hecho anteriormente. Así fue como nuestro músico se internó en el submundo, sin cesar de tocar y de cantar su tristeza.
Cuentan que el mismo Hades se detuvo a escucharle, que las torturas se interrumpieron, que todos encontraron un momento de paz en la visita de Orfeo. Sísifo, condenado a subir una piedra hasta la cumbre de la montaña una y otra vez, detuvo su marcha; los buitres que torturaban a Prometeo desgarrando sus entrañas se posaron en el suelo y Tántalo, quien jamás podría saciar su hambre o su sed, rompió a llorar olvidando sus necesidades. Y los Señores del Infierno, Hades y Perséfone (Proserpina), quedaron conmovidos por la belleza del canto de Orfeo.
Así, decidieron devolver a la vida terrenal a Eurídice, con la condición de que ésta caminase detrás de Orfeo en el viaje de vuelta al mundo de los vivos, y que éste no mirase atrás ni una sola vez hasta que no estuvieran en la superficie. Y ambos emprendieron la marcha.
El viaje fue difícil, lleno de penurias. Si la bajada al Hades había costado, el ascenso fue aún peor. Eurídice seguía herida y débil, y las sombras se cernían sobre ellos amenazadoras, el frío se colaba en sus huesos, los tropiezos eran cada vez más frecuentes. A punto ya de llegar a la salida, cuando los primeros rayos de luz traspasaron las sombras, Eurídice dejó escapar un suspiro aliviada, y Orfeo olvidó la orden de Hades y miró hacia atrás por un instante. Entonces su amada empezó a desvanecerse, pues la condición impuesta había sido violada, y aunque Orfeo se lanzó sobre ella en un abrazo que la retuviera, no fue más que aire lo que estrechó entre sus brazos.
Orfeo intentó entonces descender de nuevo al Hades, pero Caronte, el barquero de la laguna Estigia, le negó la entrada, y ambos apenas pudieron despedirse con una mirada a través de las aguas. Y aunque esperó Orfeo siete días con sus siete noches en el margen del lago, acabó viendo que era demasiado tarde para enmendar su error, y marchó a vagabundear por los desiertos, sin apenas probar bocado, acompañado sólo por su lira y su música.
Tiempo después, Orfeo tendría un triste final, y acabaría siendo descuartizado y los trozos de su cuerpo, divididos y esparcidos. Su cabeza les llegó a las Musas a la costa de Lesbos, navegando por el río, según se dice, aún moviéndose sus labios llamando a Eurídice, y fue allí donde las musas la recogieron y le dieron sepultura.
1. Orpheus erat filius Apollinis.
2. Morte amatae suae plorabat.
3. Plutoni et Proserpinae reditum uxoris suae multis lacrimis obsecravit.
4. Eurydice in regno Plutonis tandem permanebit.
5. Forsitan in inferis Orpheus et Euridyce conveniant.
Vocabulario auxiliar: (algunos vocablos son nuevos, otros de repaso)
| Apollo, Apollinis |
|
||
| Convenio, -is, -ire / conveni | Ploro, -as, -are / ploravi | ||
| Forsitan (adv.) | Pluto, Plutonis | ||
| Inferi, -orum | Reditus, -us | ||
| Mors, mortis | Regnum, -i | ||
| Obsecro, -as, -are / obsecravi | Tandem (adv) | ||
| Permaneo, -es, -ere / permansi | Uxor, uxoris |
Etimología: El verbo plorare evoluciona al castellano de la siguiente manera:
Plorare> plorar> llorar.
| Vocablos castellanos derivados de la raíz llor-. |
| Vocablos castellanos (cultismos) con la raíz plor-. |
MORFEO. Ejercicio de lectura, traducción y etimología
MORFEO
En los primeros tiempos después de la creación del mundo, Hypnos (el Sueño) y Nyx (la Noche) se unieron en amor eterno y engendraron mil hijos, los Óniros. El óniro más conocido fue Morfeo. Era un joven de piel blanquísima y de alas negras como la noche, que batía de manera silenciosa, con las que podía volar a una velocidad extraordinaria hasta cualquier parte del mundo y acercarse a cualquier persona para rozar sus ojos de manera imperceptible con una rama humedecida en las aguas del Leteo, el río de los infiernos, o con una suave amapola: así los ojos se cierran dulcemente, los músculos se distienden y el cuerpo todo queda entregado al sueño.
Una vez que estamos dormidos, Morfeo adquiere múltiples formas humanas que aparecen en nuestros sueños. Ahora podemos comprender la conocida expresión “estar en brazos de Morfeo”. Otros óniros se introducen también
en los sueños y nos hacen ver imágenes y situaciones extrañas y fantásticas, a veces tan terribles que nos producen pesadillas.
“Estar en brazos de Morfeo” es una situación agradable y buscada para huir de la realidad durante un tiempo y luego volver a ella más relajados y lúcidos. Pero no siempre este dios nos produce el efecto deseado. Recordemos una leyenda en la que aparece como un personaje negativo.
El héroe troyano Eneas, superviviente de la destrucción de su ciudad, viaja con los compatriotas –hombres, mujeres, niños, ancianos- que lograron escapar a la muerte en la última noche de Troya. Viaja en una pequeña flota con un destino marcado por Júpiter y bajo la protección de su madre, la diosa Venus: fundar un nuevo reino qua algún día será poderoso y someterá a los griegos que han reducido a su patria a escombros y desolación.
Pero Juno detesta a los troyanos y les envía, en colaboración con otros dioses, todo tipo de calamidades: naufragios, monstruos, luchas… Después de arrostrar todos estos peligros, Eneas, por fin, dispone de una nueva flota y está a punto de alcanzar la costa de Italia. La flota avanza en travesía nocturna: Eneas y sus hombres duermen en la nave capitana; sólo Palinuro, el gobernalle, vela y dirige el timón. Pero Juno tampoco duerme y envía a Morfeo, que, tomando la figura de Forbante, uno de los troyanos, se dirige a Palinuro y le dice: “La brisa es suave y el propio mar dirige la nave: es tu tiempo de descanso. Inclina tu cabeza y duerme: mientras, yo mismo ocuparé tu puesto”. Pero el fiel Palinuro responde: “¿Me pides que confíe en el cielo estrellado y en las engañosas brisas? El mar es un monstruo capaz de cambiar su rostro en un solo momento: no entregaré a Eneas y a mis compañeros al arbitrio de este devorador de naves”. Dicho esto, se aferra al timón y mantiene su mirada en las estrellas que guían a los marineros.
Mas he aquí que el dios con una rama empapada en el Leteo y con el poder soporífero de la infernal laguna Estigia le rocía ambas sienes y le cierra los ojos que ya vacilan. Palinuro entra en un profundo letargo y es arrojado por Morfeo al mar en calma, en donde despierta de manera súbita y en vano grita llamando a sus compañeros.
La nave prosigue su ruta por caminos que parecen seguros, pero ya se acerca a los escollos de las sirenas, terribles y blancos de tantos huesos de navegantes. Entonces despierta Eneas y él mismo gobierna el timón. Gimiendo y con el corazón encogido por la pérdida del amigo, exclama: “¡Ay, Palinuro, demasiado confiaste en el cielo estrellado y en el mar sereno! Pronto yacerás desnudo y sin vida en alguna playa extraña”.
Pero… ¿logró Palinuro sobrevivir? Investigaremos.
Análisis y traducción de frases:
1. Morpheus fuit iuvenis corporis albissimi et alarum nigrarum tamquam nox.
2. Morpheus oculos nostros cum ramo soporato tangit ut dulciter dormiamus.
3. Ego dormio: sum in bracchiis Morphei.
4. Troiani parva classe traiectum noctu faciunt.
5. Palinurus erat gubernator navis et manibus suis gubernaculum regebat.
6. “Palinure, in harena ignota nudus et mortuus iacebis”.
Vocabulario auxiliar: Buscamos, si aún no los conocemos, el significado de los siguientes vocablos:
| Ala, -ae | Ignotus, -a, -um | ||
| Albissimus, -a, -um | Iuvenis, -is | ||
| Brachium, -i | Mortuus, -a, -um | ||
| Classis, -is | Noctu (adv.) | ||
| Corpus, corporis (n) | Nox, noctis | ||
| Dormio, -is, -re/dormivi | Oculus, -i | ||
| Dulciter (adv.) | Ramus, -i | ||
| Gubernaculum, -i | Soporatus, -a, -um | ||
| Gubernator, -oris | Tamquam (conj.) | ||
| Harena, -ae | Tango, -is, -ere/tetigi | ||
| Iaceo, -es, -ere | Traiectus, -us |
ETIMOLOGÍA: La palabra nox evoluciona así al castellano desde el acusativo:
Noctem> nocte> noche.
| Vocablos del castellano derivados de “noche”: |
| Vocablos del castellano (cultismos) que mantienen la raíz noct-: |
MÉRIDA, CERES Y PROSERPINA
CERES Y PROSERPINA
La ciudad de Mérida (Emerita Augusta) fue fundada en el año 25 a.C. por los eméritos (emeriti), soldados veteranos que habían luchado contra los cántabros al mando del emperador Augusto. El propio emperador concedió a estos bravos combatientes unas tierras muy fértiles a orillas del río Guadiana (Ana). La ciudad, desde el mismo día de su fundación, fue dedicada a la diosa Ceres, que, desde entonces, fue su patrona y protectora oficial: una gran imagen suya presidía en lugar destacado todas las representaciones en el famoso teatro que se construyó en el siglo I d.C. y que fue y sigue siendo uno de los más bellos de toda Europa.
No es de extrañar que los emeritenses eligieran a Ceres como patrona de su fértil territorio, ya que esta diosa es la protectora de la agricultura y, en especial, de los cereales, que toman su nombre de ella, al igual que la cerveza (cerevisia).
Según la leyenda, el dios Júpiter se enamoró de la diosa Ceres y tuvo con ella una hija llamada Proserpina, que, al llegar a la adolescencia, se convirtió en una de las diosas más bellas.
En el interior de la tierra, el dios Plutón (Pluto), que reinaba en el sombrío y terrorífico mundo de los muertos, se quejaba de su soledad y de no poder compartir su vida con una esposa a quien amar. Compadecido de él, la diosa Venus decidió encontrar un amor para él con la ayuda de su hijo, Cupido.
Este dios caprichoso aconsejó a Plutón que hiciera una incursión por el mundo de los vivos. El dios de los muertos siguió el consejo y salió a la superficie con su carro de fuego por el cráter del volcán Etna, en Sicilia, en donde vivía Proserpina. Ésta jugaba a la orilla de un lago, cerca del volcán, en compañía de unas ninfas: entonces Cupido lanzó sus flechas invisibles al corazón de Plutón, que, de inmediato, se enamoró de la bella hija de Ceres, a la que raptó y se llevó a los infiernos con tal rapidez que las ninfas ni siquiera se dieron cuenta de lo que ocurría.
Ceres, desconsolada por la desaparición de su hija, recorría ciudades y pueblos preguntando por ella y, a los habitantes que la recibían bien, les enseñaba el arte de de cultivar la tierra, de sembrar, recoger el trigo y elaborar pan. Como nadie le daba noticias de su hija, se dirigió al Olimpo y rogó a Júpiter que le ayudara a encontrarla, pero el gran dios le dijo: “Proserpina ya nunca volverá a la tierra porque habita en el mundo de los muertos, donde es reina junto a su esposo Plutón, al que ama y respeta”. Entonces Ceres se dirigió a los infiernos y llegó a un acuerdo con su yerno y su hija: Proserpina pasaría seis meses sobre la superficie de la tierra y otros seis meses en su interior. Y entonces surgieron las cuatro estaciones del año: en primavera y verano Proserpina vivía con su madre y en otoño e invierno, cuando los campos están tristes y yermos, vivía junto a Plutón.
Como diosa de la fecundidad, Proserpina cuidaba de que las semillas que los agricultores ponían en el interior de la tierra germinaran y produjeran buenas cosechas.
Los habitantes de Mérida tenían, pues, buenas razones para rendir culto a ambas diosas, ya que la base de su economía era – y, en buena parte, sigue siendo - la agricultura. En nuestros días aún se mantiene en funcionamiento un pantano que se construyó hace unos dos mil años y que todavía abastece de agua a los emeritenses. Es el pantano de Proserpina.
Frases: análisis y traducción.
1. Augustus militibus emeritis regionem pulchram et foecundam concedit.
2. Ceres est patrona Emeritae.
3. Ana est longum et copiosum flumen.
4. Ceres hominibus docebat culturam agri et seminationem et recollectionem frumenti et elaborationem panis et fermentationem cerevisiae.
5. Pluto est deus inferni et mortuorum.
Sitios en Internet:
www.terra.es/personal2/francis29 Una introducción a la ciudad de Mérida como Patrimonio de la Humanidad.
http://www.merida.es/ Es la página oficial del Ayuntamiento de Mérida.
http://museoarteromano.mcu.es/index.html Es la página oficial del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. No nos podemos perder la magnífica visita virtual.
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