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Dido y Eneas (II)

DIDO Y ENEAS (II)

   Eneas y Acates contemplan asombrados cómo los cartagineses, antes hombres y mujeres de la fenicia Tiro, trabajan sin descanso para terminar de construir su nueva ciudad de altas murallas, bellos edificios, anchas calles y bien guardado puerto. Recordando con tristeza el último día de Troya, destruida sin piedad por los griegos, exclama Eneas: “Afortunados los que ven sus murallas alzarse”.

   Entran en la ciudad y solicitan ver a la reina Dido, quien, al conocer la llegada de los extranjeros, los recibe de inmediato y les pide que se identifiquen. Habla el héroe troyano: “Oh, reina, a quien Júpiter ha concedido fundar una nueva ciudad. Sé que conoces las desdichas de nuestra querida Troya y la fiereza con que fue destruida por los griegos. Por mandato del rey de los dioses, los supervivientes de aquel terrible desastre navegábamos, después de terribles desventuras y peligros, hacia las costas de Hesperia, país al que ahora llaman Italia, para, al igual que tú haces ahora, fundar un nuevo reino. Pero los vientos han destrozado nuestra flota y nos han arrojado a tus costas. Hambrientos y destrozados yacen nuestros hombres y nuestras mujeres, nuestros ancianos y nuestros hijos. Yo soy Eneas, hijo de Anquises y de Venus. Te ruego por todos los dioses que nos prestes tu ayuda”.

   Así habló y Dido, conmovida, respondió: “¿Quién no ha oído hablar de la estirpe de Eneas y la ciudad de Troya, de su valor y sus hombres o de las llamas de guerra tan grande? Os ayudaremos en vuestra nueva desgracia y participaremos en la reconstrucción de vuestros barcos. Mientras, seréis nuestros huéspedes”. Dicho esto, permitió que los náufragos entraran en la ciudad y fueran atendidos en sus necesidades. Igualmente prepara un banquete para agasajar al héroe troyano.

   Mientras, en el Olimpo, Juno habla con Venus: “Grande será la historia de Cartago, increíbles sus hazañas y sus riquezas. Tu hijo, sin embargo, sufre terribles desventuras. Grandes son las cualidades de Dido e incomparables su juventud y su belleza. Con tu ayuda, el amor puede nacer entre ambos: unamos a ambos pueblos y tú serás feliz viendo feliz y poderoso a Eneas, mientras que yo conseguiré así mi propósito de impedir la llegada a Italia de los troyanos”. Asiente Venus, que así prevé un futuro espléndido para su hijo, de manera que se prepara para unir los corazones de Dido y Eneas con la intervención de Cupido.

Venus, madre de Eneas

Venus, madre de Eneas

Frases:

1.  Nomen novae civitatis est Karthago.

 

2.  Kartheginienses, qui antea Tyrii fuerunt, vias et templa et portum adhuc aedificant.

 

3.  Pulchra regina Troianos magna benevolentia accipit.

 

4.  Iuno Veneri dicit: “Populum Troianum cum Tyriis iungamus. Tu laeta eris et filius tuus rex magnae civitatis erit”.

 

5.   Venus cum praesidio Cupidinis corda filii sui et Didonis iunget.

 

Vocabulario auxiliar:      .           

Accipio, -is, -ere /accepi   Laetus, -a, -um  
Adhuc  (adv)   Nomen, nominis (n)  
Antea (adv)   Novus, -a, -um  
Benevolentia, -ae   Praesidium, -i  
Civitas, civitatis       Rex, regis  
Cor, cordis (n)   Tyrius, -a, -um  
Iungo, -is, -ere / iunxi   Venus, Veneris  
Karthaginiensis, -e      

 

 

 

 

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