EL LAMENTO DE ARIADNA
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Mitos y leyendas |
Departamento de Latín |
LECTURA: El lamento de Ariadna |
Análisis y traducción de frases |
Una vez que Ariadna terminó de narrar a Teseo la huida de Dédalo y el final del desdichado Ícaro, ya la noche había cubierto el cielo con su manto negro como negra era la vela del barco que conducía en feliz regreso a los jóvenes. El héroe dejó el timón a uno de ellos y, acompañado de la bella muchacha cretense, se retiró a dormir.
Al amanecer, cuando apenas la dulce Eos (en latín, Aurora) había comenzado a extender sus dedos azafranados, el gobernalle lanzó un grito lleno de alegría: “¡Tierra!”. Al punto despertaron todos, salvo Ariadna, que permanecía en vela contemplando el plácido reposo de su amado. Acudieron a proa y pudieron divisar las suaves colinas de la isla de Naxos.
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Aquí podremos encontrar agua y víveres para el resto de la travesía -dijo Teseo y ordenó a las doncellas que prepararan las hidrias ya casi vacías y a los jóvenes que dispusieran sus arcos y sus flechas para cazar algunas presas que proporcionaran carne. Comprobó que en las ánforas aún quedaba suficiente aceite del que les habían proporcionado en Creta.
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Cuando llegaron a la playa y posaron junto a la arena la nave, se dirigieron todos hacia un pequeño bosque en donde fluía un arroyo de agua dulce, en donde las mujeres llenaron las hidrias, mientras los jóvenes se adentraron subiendo una colina en donde pronto divisaron un jabalí que, al notar su presencia, se lanzó a la carrera para huir, pero una certera flecha de Teseo le atravesó el cuello, mientras otro grupo pudo dar caza a un cervatillo.
A Teseo le pareció que ya tenían agua y comida suficiente para llegar al Ática, pero todos pidieron permanecer unas horas más en aquella hermosa playa disfrutando de la luminosa mañana y de juegos, carreras y competiciones de natación. Ariadna, sin embargo, que no había dormido en toda la noche, buscó la sombra de una gran roca y sobre ella se tendió para sumergirse, de inmediato, en un profundo sueño. Mientras estuvo entregada a los brazos de Morfeo, en su imaginación se encontró a sí misma participando de los juegos y la alegría de los demás jóvenes, siempre junto a Teseo, que le sonreía feliz y enamorado. Y así, sonriendo ella también, despertó descansada y buscó a su amado. Pero éste no estaba a su lado. Se incorporó y dirigió su mirada a la playa en donde se divertían los demás. Pero ellos no estaban allí. Miró en todas las direcciones, pero parecía que todos habían desaparecido como por arte de magia. Se lanzó entonces a la carrera en dirección a la nave, pero pronto se detuvo en seco: la embarcación tampoco estaba allí. Gritó una y otra vez llamando a Teseo, pero la única respuesta era el sonido de las suaves olas al morir sobre la arena. Corrió de nuevo hacia la colina y desde allí pudo divisar la negra vela que, alimentada por la brisa, dirigía a los atenienses hacia su añorada patria. Se sentó con la mirada fija en el horizonte marino hasta que la nave desapareció. Entonces su lamento largo y prolongado llenó de música triste la soledad de un paisaje desierto bajo la luz de sol abrasador en una isla perdida en medio del mar:
¡Teseo!... ¡Teseo!... ¡Óyeme!... ¡Teseo! ¡Ay de mí, deliro! Las olas y el viento lo alejaron para siempre de mi vista. ¡Ah, sois injustos, oh dioses, si no castigáis al traidor! ¡Ingrato! ¡Ingrato!... ¿Por qué te traje de la muerte? ¿Por qué debiste traicionarme? ¿Y la promesa?... ¿Y tu juramento? ¡Perjuro!... ¡Infiel! ¿Tienes corazón para dejarme?... ¿En quién podré confiar? ¿De quién esperar compasión? Ya no resisto más, mis piernas tiemblan y, en tan amargo instante, siento en el pecho desfallecer mi alma temblorosa.
(Aria de una cantata compuesta por Joseph Haydn con el título de "Ariadna en Naxos")
Análisis y traducción de frases:
1. In nave nautae omnes sub levi lumine stellarum dormiebant.
2. Aurora croceis digitis suis caelum et mare et terram illuminat et subito gubernator clamat: "¡Terram video!"
3.Dum Theseus et comites sui cibum quaerent, virgines cum hydriis aquam colligunt.
4. Ariadna ex colle deis clamabat: "Crudelem Theseum punite!"

"El sueño de Ariadna", por John Vanderlyn (Estados Unidos, siglo XIX)

Ariadne in Naxos 1877
Evelyn Pickering De Morgan
English Pre-Raphaelite painter born possibly in 1850 - died 1919
This entry was posted on Miércoles, Diciembre 2nd, 2009 at 09:26 and is filed under Ejercicios para 1º. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.