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LA HISTORIOGRAFÍA

Introducción

Rasgos del género

Autores de la época republicana: César y Salustio

La historiografía en época de Augusto: Tito Livio

Época imperial: Tácito y Suetonio

Trascendencia de la historiografía romana

 

   INTRODUCCIÓN:

    La historia, según la definición del Diccionario de la RAE, es la Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados. También es la disciplina que estudia y narra estos sucesos.

   En cambio, la historiografía es el arte de escribir la historia. Como tal arte, está catalogada como un género literario, al igual que la lírica o la novela. Entre los escritores que han recibido el premio Nobel de Literatura encontramos a historiógrafos como el danés  Theodor Mommsen por su Historia de Roma o al británico Winston Churchill, que, además de ser uno de los políticos más importantes del siglo XX, publicó numerosas obras de contenido histórico.

   Los historiógrafos romanos, al igual que los griegos (creadores del género), eran conscientes de que estaban componiendo obras literarias que debían deleitar a los lectores por su amenidad y por el interés de los hechos y las situaciones que contenían sus obras. Pero también sabían que estos contenidos eran susceptibles de ser interpretados de manera subjetiva, por lo que fueron utilizados como propaganda política o ideológica.

   Las obras historiográficas se pueden dividir en tres tipos:

a)    Compendios generales, en los que se trata de exponer toda la historia de Roma desde sus orígenes.

b)   Monografías, en las que se narran episodios concretos de relevancia histórica.

c)    Biografías de personajes históricos.

RASGOS DEL GÉNERO.

1.     Los autores no son historiadores profesionales, sino personas de clase alta, con frecuencia políticos o militares.

2.    Los lectores son también personas cultas y de clase alta, que acumulan los libros como recurso para sus estrategias militares y políticas.

3.    Tiene un carácter humanista: la sucesión de los hechos viene determinada por la intervención de los hombres y no hay referencia alguna a los dioses como agentes de los acontecimientos.

4.    Tiene carácter narrativo, de manera que con frecuencia parece que estamos leyendo una novela en la que los personajes dialogan y pronuncian discursos.

5.    El tema fundamental es la guerra, aunque la política y las actividades personales de los protagonistas también ocupan partes importantes de la narración.

    AUTORES DE ÉPOCA REPUBLICANA:

   Cayo Julio César, militar y político del partido de los populares (progresistas frente al partido senatorial) vivió desde el 100 al 44 a.C., año en que fue asesinado por un grupo de conspiradores que pretendían devolver a la república Romana una constitución democrática eliminando al que en esos momentos, como dictador, reunía en su persona todos los poderes.

   Como escritor conservamos de él dos monografías en las que narra hechos trascendentes para la historia de Roma y para toda la civilización occidental: De bello Gallico (La guerra de las Galias) y De bello civili (La guerra civil).

    La guerra de las Galias  es en realidad un diario de campaña de Julio César que se enfrentó a diversos pueblos galos, germanos y britanos, con el pretexto del intento de los helvecios de conquistar territorios galos libres. La obra consta de ocho libros, uno por cada año de campaña:

58: Invasión de los helvecios, derrota de éstos y regreso a sus tierras; invasión de los germanos al mando de Ariovisto, derrota de éstos y regreso a sus tierras.

57: Sublevación de los belgas; derrota de éstos.

56: Sublevación de los vénetos; creación de una gran flota romana; derrota y anexión de sus territorios.

55: Nueva invasión de los germanos; son expulsados y César los persigue cruzando el Rin: Germania entra en la historia. César regresa y se entera de que los britanos animan y ayudan a los galos a rebelarse. Decide invadir Britania. Envía una flota de reconocimiento.

54: César desembarca en Britania. El rey Casiovelauno dirige un ejército contra César. César vence. Impone un impuesto a los britanos y regresa a la Galia.

53.: rebelión de varios pueblos galos al mando de Indutiomaro y Ambriorix. César los vence y vuelve a cruzar el Rin.

52: En la Galia, Vercingetorix dirige un ejército galo contra los romanos. Después de varias batallas, César somete definitivamente a los Galos en Alesia.

51 .Los últimos reductos de los galos son sometidos por César. La Galia pasa a convertirse en provincia con capital en Lugdunum, la actual Lyon.

   En resumen: se repelen las invasiones de la Galia llevada a cabo por los helvecios y por los germanos, así como el intento de predominio de los belgas, lo que tiene como consecuencia la anexión de amplios territorios que quedan bajo el dominio de los romanos. Por último, se hace frente a diversas rebeliones de pueblos galos coaligados, a veces apoyados por los britanos, que eran celtas, al igual que los galos, y que también reciben una expedición de castigo. Una última rebelión, al mando de Vercingétorix, resulta ser la más peligrosa para el ejército de César, que vence en la gran batalla de Alesia.

   La guerra civil , aunque también se origina como un diario de campaña, es, sin embargo una obra mucho más elaborada porque Julio César no es el único gran protagonista: mientras él guerreaba en alguna de las provincias romanas, grandes acontecimientos sucedían en otras regiones alejadas a cargo de su gran rival, Pompeyo,  y de los generales partidarios de ambos. La obra, por tanto, fue muy reelaborada antes de su publicación y necesitó su autor los testimonios de los personajes que participaron en la gran contienda.

   El contenido de la obra es la exposición de los hechos que llevaron a un enfrentamiento entre César y Pompeyo: ambos gozaban de una gran popularidad y eran los líderes de dos partidos contrarios, el de los populares (renovadores) y el de los senatoriales (conservador). Los dos pretendían obtener el poder supremo y consolidarse como dictadores con todos los poderes con el apoyo de sus respectivos ejércitos. Resumen:

·         paso del Rubicón por César. 

·         huida de Pompeyo hacia Oriente 

·         toma de Marsella 

·         derrota en Hispania de los lugartenientes de Pompeyo 

·         enfrentamiento y derrota definitiva de Pompeyo en Farsalia y, por último, 

·         huida de éste a Egipto y su posterior asesinato.

   En cuanto a su estilo, según  Cicerón, era nudus et venustus, es decir “simple y elegante”; y efectivamente, la pureza de la lengua empleada tanto en el léxico como en la construcción sintáctica así parecen confirmarlo.

  Julio César

   Cayo Salustio Crispo (86-13 a.C.) era de origen plebeyo y pudo dedicarse a la carrera política gracias a sus grandes cualidades como orador, pero decidió, según él mismo nos cuenta, abandonar la vida pública y retirarse a escribir una Historia de Roma, de la que nos quedan pocos fragmentos, porque estaba hastiado de la corrupción de los políticos.  En realidad, fue expulsado del senado debido, precisamente, a su corrupción cuando desempeñó el cargo de procónsul de África, a donde llegó con pocos recursos y volvió inmensamente rico.

   Nos han llegado completas dos monografías sobre sendos episodios de la historia de Roma que él expone como ejemplos de depravación e intereses personales en la administración y el gobierno de la república: Coniuratio Catilinae (La conjuración de Catilina) y Bellum Iugurthinum (La guerra de Yugurta).

    En  La conjuración de Catilina narra el intento frustrado de golpe de estado que Lucio Sergio Catilina tramó cuando perdió, como candidato por el partido de los populares, las elecciones a cónsul, cargo que ganó Cicerón apoyado por los senatoriales. Catilina contaba incluso con apoyos militares, como el del general Manlio, pero sobre todo con personajes de la aristocracia a los que Salustio retrata, al igual que al propio Catilina, como una caterva de corruptos empobrecidos, desvergonzados adúlteros, incultos, pretenciosos, depravados. Planearon el asesinato de Cicerón, pero éste, que había tejido una red de espías, pudo desenmascararlo y pronunció contra ellos cuatro discursos que hicieron huir al propio Catilina junto a la legión que mandaba Manlio. La última parte del libro describe la lucha entre el ejército romano y la legión rebelde, con victoria final en la batalla de Pistoya, en donde muere Catilina luchando (y es el único aspecto positivo del personaje, según el autor) como un valiente.

   La descripción de los personajes y los diálogos y discursos que pronuncian convierten la obra en una narración próxima al género de la novela. Esta misma característica encontramos en su otra monografía:

   La guerra de Yugurtha. Yugurtha, hijo adoptivo del rey de Numidia, se hace con el trono a la muerte de éste, asesina a su hermano Yémpsal y persigue al otro hermano, Adhérbal, que solicita ayuda a Roma. Roma declara la guerra y vence al usurpador entre los años 112 y 105 a.C.

   Los hechos ocurrieron antes del nacimiento del propio autor, de manera que éste tuvo que documentarse para desarrollar la narración, cosa que pudo hacer precisamente cuando fue procónsul de África.  La aristocracia romana había estado dividida entre ayudar a Adhérbal o a Yugurtha, porque éste había prometido “recompensas” sustanciosas a quienes le apoyaran. De nuevo Salustio aprovecha para desarrollar su ataque a la clase política romana por su corrupción.

   El estilo de Salustio es muy diferente del de César: es decididamente barroco, busca la adjetivación precisa para decorar estéticamente su relato y, además, recurre a un léxico y a unas estructuras sintácticas de carácter arcaico.

 Edición en castellano de las obras de Salustio

  

 

  ÉPOCA DE AUGUSTO

 En el año 31 a. C., Octavio Augusto vence en la batalla naval de Accio a las últimas tropas de Marco Antonio y Cleopatra, final de la guerra civil que los enfrentó durante años. La consecuencia es la inauguración de un nuevo período en la historia de Roma al que llamamos Imperio,  sistema político en el que todos los poderes se concentran en una sola persona, el Princeps, después llamado Imperator y siempre ostentando el título de Caesar. La falta de libertades ciudadanas es la principal característica de los primeros tiempos del nuevo régimen, por lo que los grandes géneros literarios en prosa (la historiografía, la oratoria y el ensayo filosófico) entran en decadencia a favor de los géneros poéticos. La excepción es Tito Livio (59 a. C., 17 d. C.), a quien el propio Augusto encargó que escribiera un compendio general de la Historia de Roma cuyo último libro estuviera dedicado al propio emperador como creador de una larga, próspera y pacífica época.

   De su biografía sólo conocemos su ciudad de nacimiento, Padua, y que fue preceptor del que luego sería emperador, Claudio.

   Su obra, que constaba de 142 libros, recibió el título de Ab urbe condita  (Desde la ciudad fundada = Desde la fundación de la ciudad). Pero no se conserva su obra completa, que fue publicada a lo largo de muchos años en entregas de varios libros, con un éxito extraordinario, tanto por la amenidad de su narración como por su valor científico y testimonial. Conservamos 35 libros

— Los libros I a X, en donde recoge las tradiciones orales y legendarias de los comienzos de la ciudad.

— Los libros XXI a XXX, dedicados a la segunda guerra púnica que se desarrolló en el siglo II a. C. y que tiene a Aníbal como personaje principal.

— Los libros XXXI a LV: continúan las guerras púnicas y termina con el sometimiento de Macedonia, que pasa a ser provincia romana.

   El resto de su obra sólo lo conocemos por los resúmenes del escritor Floro, publicados en el siglo II d. C.

   Frente a las monografías que habían caracterizado a sus dos grandes predecesores (César y Salustio), Tito Livio escribe una gran historia nacional, cuyo único tema es Roma (”fortuna populi romani”). Su propósito general es ético y didáctico: coincide con Salustio en la concepción moralista y ejemplarizante de la Historia: “es preciso conocer la historia para imitar lo bueno y rechazar lo malo”. Considera que al escribir la historia hay que ser imparcial y decir la verdad, pero con una forma elaborada y literaria.

   Fuera de toda duda está la altísima categoría de Tito Livio como escritor. Se sitúa en una época de transición: la prosa había alcanzado su apogeo en la generación anterior con César y Cicerón y comenzaba ahora a decaer, mientras que la poesía alcanzaba su máximo esplendor. La poesía domina de tal forma este período que incluso va a impregnar a la prosa de sus características: Tito Livio escribe una prosa imbuida de connotaciones poéticas.

(Los últimos párrafos están extraidos del libro LATÍN: LENGUA Y LITERATURA. C.O.U.”  Ediciones La Ñ, Sevilla, 1996. Autoras: María del Carmen PÉREZ ROYO y María Luisa RAMOS MORELL)

LECTURA. LIBRO XXI:

   Mientras los romanos deliberaban y preparaban tales acciones, Sagunto sufría un fuerte asedio. Esta ciudad era con gran diferencia la más rica al sur del Ebro, situada a casi mil pasos del mar. Eran oriundos, se dice, de la isla de Zante y con ellos estaban mezclados incluso algunos del linaje de los rútulos de Árdea. De todas formas, en breve tiempo consiguieron una gran prosperidad tanto por el comercio marítimo y terrestre como por el aumento demográfico y por la integridad de su conducta, pues cultivaron una lealtad propia de aliados hasta su destrucción.

   Aníbal entró en su territorio, devastó completamente la comarca y se dirigió hacia la ciudad por tres frentes. Un ángulo de la muralla daba a un valle más llano y abierto que los demás lugares de los alrededores. Contra ese punto decidió llevar los manteletes, pues con su protección se podría acercar el ariete hasta las murallas. Pero, aunque el lugar, lejos de la muralla, favorecía bastante el movimiento de los manteletes, sin embargo se fracasaba estrepitosamente, cuando se pasaba a la puesta en práctica de la operación. Una gran torre se alzaba amenazadora, la muralla había sido fortificada, como era de esperar en un lugar peligroso, con una altura superior al resto y jóvenes escogidos ofrecían más resistencia precisamente donde amenazaba un peligro y miedo mayores.

   Al principio rechazaron al enemigo con proyectiles y no dejaron ningún lugar sin peligro para los trabajos de asedio; después ya no sólo blandían sus dardos delante de las murallas y la torre, sino que tenían arrojo incluso para hacer incursiones contra los puestos de guardia y obras de los enemigos; y en estas escaramuzas tumultuosas caían casi igual número de saguntinos que de cartagineses. Y como quiera que Aníbal, por acercarse un tanto imprudentemente al pie de la muralla, cayera gravemente herido por una lanza en la parte anterior del muslo, se produjo a su alrededor tal desbandada y confusión que faltó poco para que se abandonaran las obras y los manteletes.

   AUTORES DE ÉPOCA IMPERIAL

 Edición en latín de la obra de Tito Livio

  

Tácito.

   A Cayo Cornelio Tácito (55-120 d.C.) le tocó vivir durante el reinado de 10 emperadores, desde Nerón (el autor tenía 13 años cuando éste murió) hasta Adriano (sólo los tres primeros años de su gobierno). Como era de carácter progresista y añoraba la restauración de la República, de casi todos los emperadores critica duramente su gobierno.

   Conservamos de él tres obras de contenidos históricos (Annales, Historiae y Agricola) y una de contenidos etnográficos (Germania).

   Los Anales y las Historias  forman un compendio en el que se narran año a año, a partir de la muerte de Augusto, los sucesos más importantes de la historia de Roma.  La obra histórica de Tácito esconde un claro propósito moralizante. Su visión es la del historiador que desea dejar claras las responsabilidades de los protagonistas de los acontecimientos para que sean sometidos al juicio de las generaciones venideras. El mensaje final que transmite es, en último término, desolador: los héroes ya no existen, y se ha disipado cualquier esperanza de acabar con el Imperio y recuperar la libertad.

   Agrícola es una biografía de su suegro, Gneo Julio Agricola, que dirigió las campañas de pacificación en Britania y al que elogia por muchas razones, pero en especial, por el respeto a la cultura y las tradiciones de los britanos. Tácito incluye también  en esta obra un estudio geográfico y etnográfico de la Britania.

   La Germania, escrita tras una breve estancia del autor entre los germanos contiene elogios de las costumbres y el carácter de los germanos, de su valor y su sentimiento de unidad. Aprovecha el autor para comparar las buenas cualidades de los germanos con la corrupción de los gobernantes y los hombres destacados de Roma.

   Para Tácito la historia es un arte y un arte útil: es la “magistra vitae”, que nos muestra los grandes ejemplos del bien a imitar y del mal a rehuir; es la conciencia del género humano, que antes o después premia con la gloria o castiga con la infamia a cuantos han tenido el exigente privilegio de comparecer en su escenario.

 

 

 

 

 Edición en bilingüe latín-italiano del “Agricola” de Tácito.

SUETONIO

   Cayo Suetonio Tranquilo (70-140 d. C.) nació en Hipona (actual Argelia) y vivió desde muy joven en Roma.

   Conservamos de él una sola obra Vita duodecim Caesarum (Vida de los doce Césares), incluyendo la biografía del primer “césar”, Julio César: César, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio, Nerón, Galba, Otón, Vitelio, Vespasiano, Tito y Domiciano.

   Suetonio, contemporáneo de Tácito, es uno de los historiadores más minuciosos de la Antigüedad. Enseñó gramática, ejerció la abogacía en Roma y fue secretario de Adriano.
   Suetonio concibió la idea de estudiar a los emperadores como hombres, con sus tendencias naturales, pasiones y cualidades, tratando de descubrir en ellos, y a través de sus actos y aconteceres de sus vidas, sus costumbres, los rasgos particulares de su carácter y la manera de ser de cada uno de ellos.
Nos introduce en la intimidad de los personajes, sus vicios y virtudes, su monstruosa corrupción, incestos, las horribles orgías de Tiberio, Calígula y Nerón y todo ello sin reflexiones, sin expresar condena ni aprobación, adoptando una narración rápida. 

   No prescindía de su ferocidad ni en medio de sus placeres, juegos y festines. Muchas veces daban tormento en su presencia mientras comía o se entregaba al desorden con sus amigos. Un soldado experto en cortar cabezas ejercía delante de él su habilidad en todos los prisioneros que le presentaban. Cuando dedicó el puente de Puzol, de que ya hemos hablado, invitó a los que estaban en la orilla a reunirse con él, y de pronto mandó arrojarlos abajo. Algunos se agarraron a los barcos y les hizo arrojar al mar a golpes descargados con garfios y remos. Durante una comida pública en Roma, habiendo arrancado de un lecho un esclavo una hoja de plata, mandó en el acto al verdugo que le cortase las manos, se las colgase al cuello y lo pasease así por todas las mesas con un cartel que dijese la causa del castigo. En ocasión en que esgrimía con un gladiador mirmilón, armado como él con una varilla, éste cayó involuntariamente; Calígula le atravesó de una puñalada, y corrió por todas partes con una palma en la mano, como los vencedores del anfiteatro. Durante un sacrificio, en el momento en que iba a ser inmolada la víctima, se ciñó como los sacrificadores, y cogiendo el mazo mató al que presentaba el cuchillo sagrado. En medio de espléndida comida comenzó de pronto a reír a carcajadas; los cónsules sentados a su lado le preguntaron con acento adulador de qué reía: Es que pienso, contestó, que puedo con una señal haceros degollar a los dos. (Fragmento de la vida de Calígula).

 Edición en castellano de la obra de Suetonio

TRASCENDENCIA DE LA HISTORIOGRAFÍA ROMANA.

   Desde el punto de vista del método que utilizaban los escritores romanos para exponer la historia, su influencia ha sido escasa en la literatura moderna y contemporánea, ya que no se atendía de manera especial ni a los cambios sociales ni a las transformaciones de la economía, fenómenos que están en la base del progreso y del devenir histórico.

   Sin embargo, el conjunto de los testimonios históricos han sido fundamentales para la historia como ciencia, ya que suponen una fuente imprescindible para el estudio y el conocimiento de la Antigüedad. También han sido muy útiles para la creación de la novela histórica y como base para la elaboración de centenares de películas sobre tema romano.
 Representación de la obra de Albert Camus “Calígula” por una compañía de teatro de Hong-Kong
  

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