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LA SÁTIRA

 LA SÁTIRA: Es un género literario en verso con el que se pretende censurar o criticar acremente o poner en ridículo a alguien o a algo.

Se trata del único género literario creado por la literatura latina, aunque lo “satírico” es un concepto que podemos encontrar en otros géneros en prosa o en verso ya desde el principio en la literatura griega: en la oratoria, en el teatro, en la lírica.

 

 LUCILIO. Cayo Lucilio (segunda mitad del siglo II a. C.), perteneciente a la nobleza renovadora, partidaria de adoptar la cultura griega, es el auténtico creador del género, aunque, por desgracia, sólo conservamos de su obra 1375 versos dispersos en citas de otros escritores. Podemos, a través de ellos, deducir las siguientes características en su obra, que constaba de 30 libros:

  1. a) Abundaba, sobre todo, la crítica mordaz y feroz contra personajes concretos de diversos ámbitos: social, militar, político, filosófico.

    b) Escribe en lenguaje de la calle (sermo cotidianus), alejándose de la selección de vocablos típicamente poéticos en incluyendo términos groseros e incluso obscenos, lo que va a ser una constante en el desarrollo de la sátira.

     
     
     
     HORACIO. Quinto Horacio Flaco Vivió durante la segunda mitad del siglo I a. C. Hijo de un liberto pobre, consiguió, sin embargo, realizar estudios al más alto nivel, incluyendo una larga estancia en Atenas en donde aprendió Griego y Filosofía, decidiéndose pronto por el epicureísmo, que practicó de forma activa. Asistió, por la época en que le tocó vivir, a las guerras civiles (primero, entre César y Pompeyo, luego entre Marco Antonio y Augusto), al declive de las  instituciones republicanas y al nacimiento de la dictadura con el primero de los emperadores, Augusto. Aunque por su formación liberal era partidario de la república, consiguió, sin embargo, la protección y luego la amistad permanente de uno de los grandes colaboradores del emperador, Mecenas, quien le consiguió una subvención permanente como poeta oficial a cambio, claro está, de participar con algunas de sus composiciones en la política cultural de defensa del régimen.    

   Aunque la trascendencia de la obra de Horacio se debe sobre todo a su producción lírica (ver el tema “La lírica”), su producción satírica es importante: dos libros con el título de Sermones (conversaciones) y otros dos titulados Epistulae (cartas)

   Tanto el lenguaje utilizado como el tono poético son mucho más estilizados en Horacio que en las rudas invectivas de Lucilio. Pero la mayor diferencia es que las sátiras horacianas carecen de la fuerza y de la dureza crítica de Lucilio; las circunstancias políticas de la época de Horacio no permitían, a pesar de que el poeta pertenecía al círculo de amigos de Augusto, llevar la crítica y los ataques personales a los extremos a que se habían llevado en los primeros siglos de la República. Por este motivo no encontramos en Horacio referencias críticas sino a personas difícilmente identificables.

   Por lo que se refiere a sus contenidos, éstos son de lo más variado:se pueden criticar las costumbres de las personas de cualquier clase  social, las decisiones políticas de cualquier cargo público, las ideas filosóficas o, simplemente, se puede ridiculizar a una persona en concreto resaltando cómicamente sus defectos. 

 

  1.  

      JUVENAL. Décimo Junio Juvenal nació en Aquino y murió en Roma (60-128 d. C.) De los escasos datos que podemos deducir de su propia obra sabemos que fue hijo de un liberto e hizo carrera militar.

      La juventud y parte de la madurez y de Juvenal transcurre durante el funesto reinado de Domiciano, prototipo de tirano que estableció un auténtico régimen de terror y que marcó definitivamente al poeta. En el año 96 muere Domiciano y se inicia con Nerva y sus sucesores una época de restauración política, social y moral; es éste el momento que Juvenal, ya de mediana edad, elige para comenzar a publicar sus 16 sátiras.

      En la sátira inicial que, como ocurre en sus predecesores, tiene carácter programático, expone su deseo de escribir a la manera de Lucilio, realizando una agria crítica de la sociedad de su tiempo. Sin embargo el poeta declara en esa misma sátira que sólo hablará de personas ya muertas, de manera que dirige su indignación tantas veces sofocada contra la época de Domiciano. La sátira IV es particularmente ilustrativa de cuáles son los motivos y las intenciones del poeta: desahogarse del horror experimentado en el inmediato pasado y resarcirse del obligado silencio. La crítica alcanza tanto al emperador, al que se censura su arbitrariedad y su crueldad, como a la clase senatorial, inclinada a la adulación. Sin embargo esta crítica se hace extensiva al presente porque los defectos de la sociedad se perpetuaban y se hacían difíciles de eliminar.

  2. PERSIO. Frente al relajado epicureísmo de Horacio, Aulo Persio Flaco representa la moral estoica más rígida e intransigente. Nacido en Volterra (era, por tanto, etrusco), se instaló en Roma a los doce años en donde fue discípulo del filósofo Cornuto, quien publicó su obra cuando Persio murió a la edad de 28 años en el 62 d. C.

    Su obra consta sólo de seis sátiras en las que critica severamente la relajación de las costumbres en la época de Nerón: el mal gusto imperante, según su opinión, en la literatura; la falsa religiosidad en las ceremonias públicas y en la vida personal; la pésima educación que reciben los jóvenes (siempre según su opinión: la única moral que él acepta es la estoica); la corrupción y la lucha por ocupar cargos públicos sin más interés que el provecho personal; el falso concepto de la libertad, que, para muchos, no es más que la defensa de sus propios intereses; el mal uso de las riquezas, basado sólo en el derroche, la codicia y los placeres.

    El estilo de Persio es obscuro y difícil puesto que, por más que persiga el lenguaje coloquial, se deja arrastrar por la moda retoricista de época neroniana.

     

     

     

     

    Frases famosas de Juvenal:

     

     

    Dat veniam corvis, vexat censura columbas.

     

    LA CENSURA DA PERMISO A LOS CUERVOS, A LAS PALOMAS LAS ATORMENTA

    Maxima debetur alumno reverentia.

     

    MÁXIMO RESPETO SE DEBE A LOS ALUMNOS

    Mens sana in corpore sano.

     

    MENTE SANA EN CUERPO SANO

    Nemo malus felix.

     

    NINGÚN MALVADO ES FELIZ

    Rara avis in terris nigroque simillima cycno.

     

    RARA AVE EN LAS TIERRAS Y MUY PARECIDA A UN NEGRO CISNE

    Sed quis custodiet ipsos custodes?

     

     PERO…¿QUIÉN VIGILA A LOS PROPIOS VIGILANTES?

     

 

 

 

                                                                                            Supuesto retrato de Horacio

Monumento a Horacio en Venosa, su ciudad natal

 

 

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