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Las hijas de Nereo

   Las ninfas son divinidades menores femeninas que habitan el campo, los bosques y las aguas. Personifican la fecundidad de la naturaleza. Habitan en grutas y frecuentemente forman parte del cortejo de alguna diosa como Ártemis. Existen ninfas de diversas categorías, según habiten en los bosques, fuentes o el mar. Intervienen en numerosas leyendas y tienen amores con dioses y mortales.

Las nereidas son las ninfas (nymphae) del mar, de las que se conocen más de setenta nombres, todas hijas de Nereo (Nereus), antiguo dios marino que fue relevado en sus funciones por Poseidón (Neptunus), que tomó como esposa a una de ellas, Anfítrite (Amphitrite). Algunas participan en famosas leyendas, como Tetis (Thetis), madre del famoso héroe Aquiles, Galatea (Galatea), de la que se enamoró el cíclope Polifemo, o Yanira (Ianira) que ayudó al héroe ateniense Teseo (Theseus).

Teseo era hijo de Egeo (Aegeus), rey de Atenas, aunque en realidad había sido engendrado por Poseidón (Neptuno). Siendo muy joven se presentó voluntario ante su padre para formar parte de una siniestra expedición: siete muchachos y siete doncellas debían ser enviados al rey Minos de Creta para que sirviesen de alimento al monstruo del Laberinto, el Minotauro. Este tributo de Atenas a los cretenses se había impuesto tras la victoria de Minos en la guerra contra Egeo. Teseo quería formar parte de la expedición con la seguridad de que acabaría venciendo al monstruo y así liberaría de esta ignominia a su ciudad.

Durante la travesía en barco, el rey Minos, que dirigía personalmente la expedición, se enamoró de una de las doncellas y quiso unirse a ella por la fuerza, pero Teseo la defendió. El rey alegó que él era hijo del mismísimo Zeus (Iuppiter) y podía imponer su voluntad, a lo que Teseo respondió que él también tenía origen divino, ya que era descendiente de Poseidón. Incrédulo, Minos arrojó un anillo al mar y le dijo: “Si eres hijo del dios del mar, él te ayudará a encontrar este anillo”. Teseo se sumergió en el mar y nadie esperó que pudiera regresar, por lo que la nave siguió su curso.

Pero en el mar encontró a la ninfa Yanira que le condujo hasta el trono de Anfítrite, quien le entregó el anillo que buscaba y una corona de oro. Teseo volvió a la superficie con el anillo en la mano y la corona de oro en la cabeza y así demostró su condición de héroe de ascendencia divina.

Yanira también formaba parte del cortejo de la hija de la diosa Ceres, Proserpina, cuando ésta fue secuestrada por el dios de los infiernos, Plutón.

Neptunus nymphas et delfinos mittit ut nautis

 

viam monstrent.

 

 

Ianira Theseum ducebat ut anulum aureum

 

in tenebroso fundo pelagi inveniret.

 

 

Aegeus cogitabat: “Utinam filius meus carissimus in Creta Minotaurum vincat

 

et vitas puellarum et puerorum ex morte horrifica solvat!”

 

 

Magister dicebat: “Discipuli, fabulam Thesei magna cum delectatione proxime legamus”.

 

VOCABULARIO:

anulus

 

invenīre

 

aureus

 

mittĕre

 

ducĕre

 

monstrāre

 

fundus

 

pelagus

 

 

EVOLUCIÓN:

 

Los verbos que terminan en -ĕre suelen producir en castellano verbos de la tercera conjugación: mittĕre > “mitir” ducĕre > “ducir”. Pero estos verbos no existen en castellano como simples; encontremos algunos compuestos:

 

mitir”

ducir”

 

 

 

 

¿Cómo evolucionan al castellano los siguientes nombres?:

Aurum

 

Fundus

 

Pelagus

 

 

                Fuente dedicada a las Nereidas en Buenos Aires. Escultora: Lola Mora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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