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MÉRIDA, CERES Y PROSERPINA

CERES Y PROSERPINA

La ciudad de Mérida (Emerita Augusta) fue fundada en el año 25 a.C. por los eméritos (emeriti), soldados veteranos que habían luchado contra los cántabros al mando del emperador Augusto. El propio emperador concedió a estos bravos combatientes unas tierras muy fértiles a orillas del río Guadiana (Ana). La ciudad, desde el mismo día de su fundación, fue dedicada a la diosa Ceres, que, desde entonces, fue su patrona y protectora oficial: una gran imagen suya presidía en lugar destacado todas las representaciones en el famoso teatro que se construyó en el siglo I d.C. y que fue y sigue siendo uno de los más bellos de toda Europa.

No es de extrañar que los emeritenses eligieran a Ceres como patrona de su fértil territorio, ya que esta diosa es la protectora de la agricultura y, en especial, de los cereales, que toman su nombre de ella, al igual que la cerveza (cerevisia).

Según la leyenda, el dios Júpiter se enamoró de la diosa Ceres y tuvo con ella una hija llamada Proserpina, que, al llegar a la adolescencia, se convirtió en una de las diosas más bellas.

En el interior de la tierra, el dios Plutón (Pluto), que reinaba en el sombrío y terrorífico mundo de los muertos, se quejaba de su soledad y de no poder compartir su vida con una esposa a quien amar. Compadecido de él, la diosa Venus decidió encontrar un amor para él con la ayuda de su hijo, Cupido.

Este dios caprichoso aconsejó a Plutón que hiciera una incursión por el mundo de los vivos. El dios de los muertos siguió el consejo y salió a la superficie con su carro de fuego por el cráter del volcán Etna, en Sicilia, en donde vivía Proserpina. Ésta jugaba a la orilla de un lago, cerca del volcán, en compañía de unas ninfas: entonces Cupido lanzó sus flechas invisibles al corazón de Plutón, que, de inmediato, se enamoró de la bella hija de Ceres, a la que raptó y se llevó a los infiernos con tal rapidez que las ninfas ni siquiera se dieron cuenta de lo que ocurría.

Ceres, desconsolada por la desaparición de su hija, recorría ciudades y pueblos preguntando por ella y, a los habitantes que la recibían bien, les enseñaba el arte de de cultivar la tierra, de sembrar, recoger el trigo y elaborar pan. Como nadie le daba noticias de su hija, se dirigió al Olimpo y rogó a Júpiter que le ayudara a encontrarla, pero el gran dios le dijo: “Proserpina ya nunca volverá a la tierra porque habita en el mundo de los muertos, donde es reina junto a su esposo Plutón, al que ama y respeta”. Entonces Ceres se dirigió a los infiernos y llegó a un acuerdo con su yerno y su hija: Proserpina pasaría seis meses sobre la superficie de la tierra y otros seis meses en su interior. Y entonces surgieron las cuatro estaciones del año: en primavera y verano Proserpina vivía con su madre y en otoño e invierno, cuando los campos están tristes y yermos, vivía junto a Plutón.

Como diosa de la fecundidad, Proserpina cuidaba de que las semillas que los agricultores ponían en el interior de la tierra germinaran y produjeran buenas cosechas.

Los habitantes de Mérida tenían, pues, buenas razones para rendir culto a ambas diosas, ya que la base de su economía era – y, en buena parte, sigue siendo - la agricultura. En nuestros días aún se mantiene en funcionamiento un pantano que se construyó hace unos dos mil años y que todavía abastece de agua a los emeritenses. Es el pantano de Proserpina.image050

Frases: análisis y traducción.

1. Augustus militibus emeritis regionem pulchram et foecundam concedit.

2. Ceres est patrona Emeritae.

3. Ana est longum et copiosum flumen.

4. Ceres hominibus docebat culturam agri et seminationem et recollectionem frumenti et elaborationem panis et fermentationem cerevisiae.

5. Pluto est deus inferni et mortuorum.

Sitios en Internet:

www.terra.es/personal2/francis29 Una introducción a la ciudad de Mérida como Patrimonio de la Humanidad.

http://www.merida.es/ Es la página oficial del Ayuntamiento de Mérida.

http://museoarteromano.mcu.es/index.html Es la página oficial del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. No nos podemos perder la magnífica visita virtual.

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