Flower

TEXTO P.A.U. 2

 

Previsiones de Pompeyo durante el invierno.

Frumenti vim maximam ex Thessalia, Asia, Aegypto, Creta, Cyrenis reliquisque regionibus comparaverat. Hiemare Dyrrachii, Apolloniae omnibusque oppidis maritimis constituerat, ut mare transire Caesarem prohiberet; omni ora maritima classem disposuerat.

Notas:

Vim: de vis, vis = fuerza. Aquí, mejor abundancia.

Thessalia, Asia, Aegipto, Creta, Cyrenis: Tesalia, Asia, Egipto, Creta, Cirene. Todos estos ablativos están regidos por la preposición ex.

Dyrrachii, Apolloniae: Dirraquio, Apolonia. Atención: se encuentran en caso locativo.

Constituerat: de constituo = decidir. Atención al tiempo verbal: fijaos en el morfema -era-.

Ut = Repasad las oraciones finales.

Ejercicios:

1. Traducción del texto. 2. Comentario gramatical del párrafo subrayado. 3. Comentario etimológico de los vocablos comparaverat y omnibus. 4. Cuestión de cultura: La historiografía.

 

Traducción: Había reunido (=había hecho traer) una abundancia muy grande de trigo de Tesalia, Asia, Egipto, Creta, Cirene y de las restantes regiones. Había decidido pasar el invierno en Dirraquio, Apolonia y todas las ciudades costeras para impedir (literalmente = para que impidiera) que César cruzara el mar; había dispuesto la flota por toda la zona marítima.

Comentario gramatical: Se trata de una oración adverbial de finalidad introducida por la conjunción ut con el verbo, como es preceptivo, en subjuntivo (prohiberet = pretérito imperfecto), que rige a su vez una oración completiva de infinitivo cuyo sujeto es Caesarem (en acusativo, como es preceptivo) y su objeto directo es mare (también en acusativo); el infinitivo transire está en presente, por lo que se traduce por imperfecto (en este caso, de subjuntivo) ya que depende de un verbo en pasado (prohiberet).

Comentario etimológico:

Comparaverat. El infinitivo es comparare > comprar (ésta es la palabra patrimonial que procede de este verbo; se explica porque en latín el verbo significa también “comparar” y el acto de “comprar” se realiza después de “comparar” precio y calidad); la -a- interior es breve y átona, por lo que desaparece en la evolución al castellano; derivados patrimoniales: compra, comprador, etc. En castellano conservamos el cultismo comparar y sus derivados como comparación, comparativo, incomparable, etc.

Omnibus: De este adjetivo (omnis, -e) no se obtienen palabras patrimoniales en castellano, pero sí cultismos en los que aparece como prefijo: omnímodo, omnisciente, omnipresente, omnipotente, etc. Y también se usa en castellano el latinismo ómnibus ( = para todos) para hacer referencia a un medio de transporte colectivo (autobús, tren, metro).

EXÁMENES DE SEPTIEMBRE. 2º DE BACHILLERATO

ORIENTACIONES

   El examen durará una hora y media. Se propondrá un texto de César o Salustio de unas 25 palabras. Ejercicios: 1. Traducción del texto (valoración: 6 puntos). 2. Comentario gramatical de un párrafo de no más de siete palabras (valoración: 1 punto). 3. Comentario etimológico de dos vocablos (valoración: 1 punto). 4. Cuestión de literatura; no se preguntará un tema completo, sino sólo una parte (valoración: 2 puntos). 

   A lo largo de los meses de junio y julio publicaremos modelos de textos y ejercicios para preparar el examen. Podréis consultar incluyendo las preguntas como comentarios. Las respuestas se publicarán, pero no las preguntas ni la identidad de quienes las hagan.

   Junto a los modelos de exámenes se publicarán las soluciones a los ejercicios. Pero antes de consultarlas, ¡RESOLVEDLAS VOSOTROS MISMOS!

   Modelo 1 de examen para septiembre (un poco difícil para empezar: no os desaniméis).

 

César se entera de lo que sucede entre los belgas.

 

    Cum esset Caesar in citeriore Gallia in hibernis, ita uti supra demonstravimus, crebri ad eum rumores adferebantur litterisque item Labieni certior fiebat

Notas:

Cum esset: se trata de una oración de “cum histórico”. Consultad los apuntes de las oraciones temporales.

Ita uti = ita ut. Consultad los apuntes de las comparativas.

Certios fiebat = era hecho sabedor de que… Esta expresión rige una oración completiva de infinitivo. Consultad las oraciones de infinitivo.

.1. Traducción del texto. 2. Comentario gramatical del párrafo subrayado. 3. Comentario etimológico de los vocablos “litteris” y “populum”. 4. Tema de cultura: la oratoria y la retórica.

 

 Traducción: Estando César en la Galia citerior en el cuartel de invierno, tal como mencionamos (=hemos mencionado), eran llevados a él abundantes rumores (= se le hacían llegar frecuentes rumores) y también era hecho sabedor por cartas de Labieno (se enteraba también por las cartas de Labieno) de que todos los belgas conspiraban contra el pueblo romano.

Comentario gramatical: El párrafo subrayado es una oración completiva (sustantiva) de infinitivo, con un infinitivo de presente (coniurare) que traduciremos por imperfecto de indicativo, ya que el verbo del que depende es de pasado (fiebat). El sujeto de la oración está expresado en acusativo plural masculino (omnes Belgas). Aparece un complemento en acusativo del singular masculino (populum Romanum) introducido por la preposición contra.

Comentario etimológico:

Litteris: El acusativo singular es litteram > letra (en castellano), lettre (en francés, carta). También en castellano puede tener en plural el significado de carta en expresiones como “le escribí unas letras” (= “le escribí una breve carta”). En el paso del latín al castellano se pierde la -m final; la -e- breve interior sufre síncopa (deja de pronunciarse) y la -tt- geminada se simplifica en una. Derivados en castellano: letrista, letrado, deletrear… Cultismos (aunque la -tt- se resuelve en -t-: literal, literatura, literario.

Populum: El acusativo singular es populum > pueblo (en castellano), peuple (en francés). La terminación -um evoluciona a -o. La -u- intervocálica sufre síncopa (deja de pronunciarse). La -p- intervocálica se sonoriza en -b-. La -o- breve tónica diptonga en -ue. Derivados de “pueblo”: pueblerino, población, poblado, despoblar ( la -o- se mantiene cuando no es tónica). Cultismos: popular, impopular, populista, populacho.

 

LA ORATORIA: CICERÓN.

 

Introducción

Según la RAE, la oratoria es el arte de hablar con elocuencia, o sea, con la eficacia para persuadir o conmover que tienen las palabras. Como género literario se concreta en distintas formas, como el discurso o la conferencia. La retórica es el arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover.

En Roma la oratoria en época republicana (sobre todo, en el siglo -I) alcanza un gran esplendor por dos causas principales:

a) desarrollo del derecho civil para la aplicación de la justicia, ya que los jueces eran ciudadanos designados directamente para cada juicio (de manera parecida a los jurados actuales) y a éstos se los convencía en gran medida por medio de la elocuencia.

b) desarrollo de la participación ciudadana en la elección, mediante comicios, de las diversas magistraturas, incluidos los cónsules, que ejercían el poder ejecutivo; a los votantes también se les convencía por medio de la elocuencia y había elecciones todos los años.

Por tanto, había dos subgéneros de la oratoria: la forense (para la defensa o acusación en los juicios) y la política (para defender al pueblo o al senado de un programa político o de la necesidad de promulgar, abolir o reformar las leyes).

Por desgracia, la inmensa mayoría de los discursos, que no se solían publicar, se han perdido. Sólo conservamos los de Cicerón, que se ocupó personalmente de publicarlos y que han servido, a lo largo de la historia, como modelos para los oradores.

En el año -81, el aristócrata Sexto Roscio Amerino fue acusado injustamente de haber matado a su padre para heredar sus posesiones: todos en Roma sabían que la muerte del anciano había sido perpetrada por un oscuro personaje “mafioso”, Crisógono, y su círculo de hombres corruptos para obtener dichas posesiones a bajo precio una vez que éstas le hubieran sido arrebatas a Amerino como castigo por su parricidio. Crisógono había sido uno de los “matones” del dictador Sila, quien durante años había gobernado Roma de manera cruel y con suspensión de las libertades públicas. Ningún abogado estaba dispuesto a asumir la defensa en el juicio por temor a las represalias de Crisógono: tan sólo aceptó el riesgo un joven “sine nobilitate” de apenas 25 años. Se llamaba Marco Tulio Cicerón y se estrenaba en su oficio. Logró la absolución de su defendido. Su discurso brilló de tal manera por su calidad oratoria y por la aportación de argumentos y pruebas que los jueces sancionaron la inocencia de Amerino.
CICERÓN. El éxito como abogado en un juicio tan comprometido lanzó al joven Tulio a la fama: todos hablaban de su valor y de sus inmensas capacidades como orador. Por ello, el partido senatorial (el de los aristócratas, claramente conservador y reaccionario) “fichó” a Cicerón, que era de origen plebeyo aunque rico, y le abrió las puertas para un futuro brillante en la carrera política.

Intervino en los acontecimientos importantes de su siglo. Alcanzó el consulado, aunque algunas de sus decisiones fueron tan duras en relación con la represión de los conjurados en el intento de golpe de estado de Lucio Sergio Catilina que sufrió el destierro durante un tiempo. En la guerra civil entre César y Pompeyo, apoyó a éste y pronunció discursos en contra del otro. Fue perdonado por César tras su victoria. En cambio, en el enfrentamiento entre Augusto y Marco Antonio cambió sus simpatías por el representante de los populares y su ira se dirigió contra Marco Antonio, quien, años después, ordenaría su muerte y expondría su cabeza en el foro.

SU OBRA.

A) Discursos. Se conserva gran parte de sus discursos forenses como defensor y acusador y algunos de sus discursos políticos. La mayoría de ellos eran reescritos y publicados después de ser pronunciados ante los jueces, ante el senado romano o ante el pueblo. Destaquemos los siguientes:

forenses:

Pro Sexto Roscio Amoerino (En defensa de Sexto Roscio Amerino): ya conocemos su contenido.

Pro Archia poeta (En defensa del poeta Arquías): el poeta Arquías, de origen griego, parece que había obtenido la ciudadanía romana de manera poco clara, seguramente mediante un soborno. Como amigo personal de Cicerón solicitó de éste su defensa ante los jueces. Cicerón hizo una apología de los valores del poeta como escritor y humanista. El discurso es interesante, sobre todo, por la defensa que se hace de los estudios humanísticos (humanitates) como actitud ante la vida.

In Verrem (Contra Verres): Cicerón acusó a este político de corrupción y de apropiación indebida de bienes durante su proconsulado en Sicilia. Su discurso fue tan virulento y con tanto acopio de pruebas que Verres huyó de Roma antes de acabar el juicio y nunca más se supo de él.

Pro Milone (En defensa de Milón): Milón fue acusado de haber asesinado a un tal Clodio. El interés de este discurso radica en los argumentos sobre la legítima defensa de una persona agredida que lucha por salvar la propia vida y causa la muerte a su agresor.

Políticos:

In Catilinam orationes quattuor (Cuatro discursos contra Catilina): Es un conjunto de cuatro discursos contra Lucio Sergio Catilina, personaje aristócrata arruinado que, tras ser derrotado por el propio Cicerón en las elecciones a cónsul, organizó un complot (coniuratio) en el que participaron políticos de primera línea e incluso un general, Manlio, que estaba al mando de una legión, con el objeto de eliminar al propio Cicerón y hacerse con el poder de manera violenta mediante un golpe de estado. Como sabemos por este discurso y por la monografía de Salustio (De coniuratione Catilinae), el sedicioso Lucio Sergio, antes de pronunciarse el tercero de los discursos, huyó de Roma para refugiarse en el norte de Italia junto a Manlio, desde donde se rebeló contra el poder legítimo, siendo finalmente vencido y muerto por tropas del estado en la batalla de Pistoya.

In Marcum Antonium orationes quattuordecim sive Philipicae (Catorce discursos contra Marco Antonio, también llamados Las Filípicas). Son el producto de la campaña de Cicerón contra Marco Antonio, rival de Augusto por el poder absoluto en Roma. La virulencia de estos discursos fue tal que recibieron el nombre de “Filípicas” en recuerdo de los discursos pronunciados por el ateniense Demóstenes contra Filipo de Macedonia y su objetivo de sojuzgar a las ciudades griegas en sus aspiraciones de crear un imperio. Desde que se pronunciaron estos discursos, la palabra “filípica” es sinónimo de invectiva o ataque verbal violento.

B) Tratados sobre oratoria.

Cicerón compuso, además, tratados teóricos sobre el arte de la oratoria:

Brutus (Bruto): el título es el nombre del personaje al que va dedicada la obra, que no es sino una historia de la oratoria griega y romana.

De oratore y Orator (Sobre el orador y El orador). En ellas expone toda una teoría sobre la formación del orador y la estructura del discurso, que se pueden resumir en estos puntos:

IUS SEPULCHRI ET MANES. A D. Baltasar Garzón, con toda mi admiración y todo mi respeto.

Si consultamos el formidable DICCIONARIO DE DERECHO ROMANO publicado por Don Faustino Gutiérrez-Alviz y Armario en 1976 (I.S.B.N. 84-290-1239-7), utilizado por generaciones de estudiantes de derecho durante los últimos treinta y cuatro años, podemos leer en la entrada IUS SEPULCHRI lo siguiente: derecho de sepulcro; derecho a la utilización de una sepultura con vistas al propio enterramiento o al de las personas de la familia, con las consecuencias en orden al culto de los dioses manes de las personas inhumadas en dichas tumbas; facultad para visitar el lugar y velar por su conservación. En otra entrada, MANES, podemos leer: Manes; los dioses manes; las almas de los antepasados deificadas y vivientes.

Hoy día Don Faustino (todos le llaman así, siempre con el Don por delante) es un venerable y admirable catedrático emérito de la universidad de Sevilla. Él no lo sabe, pero su delicioso diccionario le ha sido de máxima utilidad a este modesto profesor de Latín de instituto cada vez que necesitaba comprender mejor un texto de Cicerón o de otros autores latinos o cada vez que en clase gustaba de exponer un estudio de determinados lexemas en su producción latina y en su derivación a las lenguas románicas. Una vez más nos ha sido útil: esta vez para recordar que hay derechos con tanta antigüedad como el hombre mismo y cuyo ejercicio no prescribe.

Pero, ¿qué derechos tienen los muertos? El genial Giorgio Bassani, en el capítulo prólogo de “Il giardino dei Finzi Contini”, nos da la respuesta al narrar una anécdota: en la visita a un yacimiento arqueológico cerca de Roma -un cementerio etrusco-, una niña, hija de un matrimonio amigo del escritor, pregunta por qué en ese cementerio no hay flores sobre las tumbas y su madre le responde que los etruscos murieron hace muchísimo tiempo y ya no quedan familiares ni amigos que los quieran. Al cabo de un buen rato la niña exclama. “¡Pues yo sí quiero a los etruscos!”. Bassani quedó impresionado por tan espontánea y sencilla lección de historia y decidió rendir homenaje a tantos miles de judíos italianos deportados y asesinados durante la guerra que los fascismos europeos propiciaron y convirtieron en la etapa más espantosa de la historia de la humanidad. Homenaje que se hizo carne en el monumental “Romanzo di Ferrara”. Todos aquellos que han muerto asesinados tienen derecho a la verdad, a la justicia, al honor y, por supuesto, ius sepulchri. Cualquier esfuerzo para impedir el ejercicio de unos derechos que jamás prescriben, ni siquiera después de la muerte, además de constituir un delito, supone una negra amenaza para quienes aún vivimos y no nos ponemos camisas nuevas para cantarle al sol.

No obstante, mi adicción a la empatía me impulsa a meterme en las carnes y en la sangre del juez instructor que ha conducido al siempre juez D. Baltasar Garzón a la crucifixión legal con uno no sabe qué argucias de leguleyos a sueldo. ¿Cuál es el nombre de este otro juez de bajo perfil? ¿Valera, Varela, Viruela, Videla…? La verdad, no lo recuerdo, pero se trata, sin duda, de un jurisconsulto docto y de pericia manifiesta y, sin duda, de un hombre honrado atrapado por una telaraña que otros le han tejido. Él sólo ha interpretado el papel de araña obligada a depredar. ¡Pobre hombre! ¿A quién le gustaría estar en su lugar? A quien esto escribe estar en su lugar le impediría conciliar el sueño durante toda la eternidad, si ésta existiera, que vaya usted a saber. Convertirse de la noche a la mañana en el ídolo de dictadores sanguinarios, sádicos torturadores, abominables secuestradores de bebés con padres “desaparecidos”, fascistas inveterados de brazo en alto y amenazador, cuadrillas de fusiladores al alba, terroristas locos y asesinos, enriquecidos traficantes de productos letales, pestilentes políticos corruptos… no debe de ser el sueño de un hombre honrado. Y, sin duda, el señor ¿Valera, Varela, Viruela, Videla…? es un hombre honrado. Por ello ruego de manera encarecida que no se le cuelguen medallas de oprobio en su toga ni se le disparen baldones que a otros corresponden, que bastante insomnio debe de sufrir el pobre, si es, que sin duda lo es, un hombre honrado. ¿Quiénes han impulsado a este hombre honrado a depredar? ¿A qué amenazas impías o chantajes ineludibles le habrán sometido?

No, la verdad es que no quisiera estar en el pellejo de un hombre tan honrado. ¿Algún día los otros tendrán la bizarría de dar la cara? No. No es de abyectos.

LA REINA TEUTA

    En el año 231 a. C. algunas tribus ilíricas de la actual Dalmacia, aún independientes de Roma, se unieron bajo el mando de la reina Teuta con un objetivo concreto: enriquecerse con la práctica de la piratería asaltando las naves comerciales romanas que navegaban por el mar Adriático en sus rutas hacia Grecia y el Mediterráneo oriental. La reina unificó el territorio de estas tribus creando un estado con capital en Skodra (Σκόδρα), ciudad griega que tomó por las armas, como hizo con otras antiguas colonias de origen griego (hoy se llama Shkodër y forma parte de Albania). El éxito de este nuevo reino fue fulgurante, de manera que extendió sus actividades de piratería por otras regiones, como el sur de Italia y el mar Tirreno.

El senado romano decidió enviar legados a la reina para protestar por estas actividades e intentar llegar a un acuerdo. Teuta los recibió amablemente y luego los devolvió muertos a Roma. El senado declaró la guerra a Teuta y, en dos años, se apoderó de su territorio: se respetó la la vida de la monarca y la existencia del reino, pero reduciéndolo a la ciudad de Σκόδρα y sus alrededores e imponiéndole un tributo anual.

La reina Teuta y moneda albanesa con su efigie

 

   

Tribus Illyriorum a regina Teuta coniuctae erant ut novum regnum apud pulchrum lacum crearetur, sed tandem ab exercitu Romano id victum est.

 

Naves onerariae quae iter per mare Hadriaticum faciebant a piratis Illyriis capiebantur.

Quamquam Σκόδρα a colonis Graecis condita erat, Teuta id oppidum caput regni sui fecit.

Copiis reginae victis, nautae traiectum per mare Hadriaticum sine metu faciebant.

Situación actual de Σκόδρα, hoy llamada Skhodër, junto al lago de su mismo nombre.

Lago de Skhodër, entre Albania y Montenegro

El castillo de Skodra, anterior a la dominación romana, en el que vivió la reina Teuta.

La ciudad desde el castillo.

IMÁGENES DE DALMACIA

 

Dalmacia es en nuestros días una gran región con varias provincias que forma parte del estado de Croacia y se extiende a lo largo de la costa oriental de mar Adriático, frente a Italia. En época prerromana habitaban en esa zona los ilirios, que hablaban una lengua indoeuropea de la que procede el actual albanés, idioma oficial de Albania.

En el siglo II a. C. pasó a ser provincia romana y en ella nació el emperador Diocleciano (finales del siglo III d. C.) y a ella se retiró cuando renunció al poder, en un palacio-fortaleza que había mandado construir. En torno a este palacio creció una ciudad (Spalato/Split) que es en nuestros días una ciudad de más de 300.000 habitantes y cuyo casco histórico, incluido el palacio del emperador, es Patrimonio de la Humanidad. En nuestros días la costa dálmata y sus ciudades más monumentales, Split y Dubrovnik, son uno de los destinos favoritos del turismo europeo. Cerca de Dubrovnik podemos visitar la ciudad de Narona, rica en yacimientos romanos y con un museo arqueológico espectacular. Cerca de Split se encuentra el yacimiento de la antigua ciudad de Salona.

El latín fue sustituyendo lentamente a la antigua lengua ilírica y, tras la caída del Imperio, fue evolucionando hasta producir una lengua románica, el dálmata, que se habló hasta el siglo XIX y del que quedan muy pocos textos escritos: fue sustituido poco a poco por una lengua eslava, el croata. El último hablante de esta lengua vivía en la pequeña isla de Veglia y se llamaba Tuone Udaina: el 10 de junio de 1898 murió con 77 años a causa de la explosión de una mina de tierra.

 

Veamos algunas palabras del dálmata en comparación con otras lenguas románicas:

 

latín

portugués

gallego

castellano

catalán

francés

italiano

dálmata

rumano

herbam

erva

herba

hierba

herba

herbe

erba

jerba

iarbă

mortem

morte

morte

muerte

mort

mort

morte

muart

moarte

pedem

pe

pie

peu

pied

piede

pi

 

  

PALACIO DE DIOCLECIANO

Museo de Narona

Solin SalonaRESTOS EN LA CIUDAD DE SALONA

SalonaYacimiento en Salona

SolinRetrato femenino procedente de Salona

SalonaAnfiteatro de Salona

SPLIT. LA CIUDAD MODERNA

SPLIT, CENTRO DE LA CIUDAD

Dubrovnik, ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Al atardecer

Playa en Dalmacia

Isla de Krk, patria del infortunado Tuone Udaina

Otra imagen de Krk

ARMINIUS/ARMINIO/HERRMANN

Nadie es más vulnerable que aquel que nada teme. Esta frase, extraída de una cita de Marco Veleyo Patérculo (Marcus Velleius Paterculus), un historiador romano de la época (siglo I d .C.), hace referencia a la derrota militar que los germanos infligieron a las legiones de Quintilio Varo (Quintilius Varus). Desde su base de Westfalia (Sicambria), el general avanzó con veinte mil hombres para sofocar una insurrección. No podía imaginar entonces que un hombre, entrenado y educado por ellos mismos, haría probar a los romanos un poco de su propia medicina. Los seguidores de Arminio (en latín, Arminius; en alemán, Herrmann) aplastaron prácticamente hasta el último legionario, tras una emboscada tendida en los frondosos bosques de Teutoburgo (Teutoburgum). Este revés inesperado frenó las ambiciones en Germania de Augusto, quien buscaba una expansión de su imperio al este del Rin (Rhenum).

 

El joven y ambicioso caudillo querusco (Cheruscus) no aceptaba la sumisión a Roma e ideó un plan contra las pretensiones del Emperador. Jugaba para ello con una baza infalible: contar con la confianza de Varo. Desde esta posición privilegiada, organizó una encerrona a las legiones en un terreno favorable para compensar la inferioridad militar de sus guerreros. Sorprendidas, agotadas y sin capacidad de maniobra, las tropas de Varo sucumbieron en lo que representó la primera gran derrota del recién estrenado imperio y el nacimiento de un héroe para el imaginario colectivo del futuro pueblo alemán.

 

Esta importante batalla encierra otra lectura, al convertirse en ejemplo de la peculiar convivencia que mantuvieron romanos y “bárbaros”. Mundos ocasionalmente en conflicto, otras veces aliados, pero en cualquier caso vinculados a través de complejas relaciones de dominación y dependencia, aunque también de ósmosis. Los pueblos bárbaros aprendieron de Roma cómo gobernar, al tiempo que asumían la cultura clásica. Pero su conciencia osciló a lo largo de los siglos entre la romanización y la fidelidad a sus raíces. Es el caso de los queruscos y de su caudillo Arminio, de cuya gesta histórica se conmemoran dos mil años en este otoño.

(Isabel Margerit: editorial en la revista “Historia y vida” nº 10 del año 2009)

 

Arminio, al que el historiador romano Tácito nombró como el «gran libertador de Germania», nació en algún lugar de la actual Sajonia (Alemania) hacia el año 16 a. C., justo cuando las legiones de Octavio Augusto acababan de someter los últimos focos de resistencia cántabros en Hispania.
Arminio, era el hijo de Segimer (
Segimerus), caudillo de la tribu germana de los queruscos. Segimer estaba acostumbrado a pactar con los romanos, lo que le granjeó su amistad y la ciudadanía romana, distinción que fue extendida a su familia, incluido su hijo Arminio.


Arminio, que poseía grandes dotes militares sirvió en el ejército romano entre el 1 d.C. y el 6 d.C., con apenas 20 años (4 d.C.). Con su paso por el ejército aprendió el arte de la guerra y la política de Roma. Con el regreso a su patria, hacia el año 7 d.C., se encontró que su pueblo estaba oprimido por el gobernador romano Publio Quintilio
Varo. El gobernador Varo estaba convencido de la superioridad romana ante los germanos a los que consideraba pueblos primitivos, haciendo que su gobierno no reparara en hostilidad con sus gobernados, creando así un clima de malestar entre las tribus germanas, que seguían aspirando a la libertad debido a su carácter belicoso e indomable.

Visto este abuso de poder del gobernador, Arminio no dudó e inmediatamente empezó a formar una sublevación de los queruscos junto a otras tribus de la zona, las marsios, los chattis y los bructerios, sumando en total una fuerza de 20.000 hombres.

En septiembre de ese año, el ejército romano se retiraba a sus campamentos del oeste del Rin para pasar el invierno, pero cayó en diversas tretas concebidas por sus hasta entonces amigos germanos. Hicieron creer a Publio Quintilio Varo que una tribu cerca del río Weser se había rebelado, haciendo que se dirigiera hacia allí. En su camino estaba el bosque de Teutoburgo donde Arminio había dispuesto una mortífera emboscada que les pilló por sorpresa.


Durante dos días los romanos fueron atacados desde las alturas de los árboles. Varo, al no disponer de tribus auxiliares para repeler el ataque intentó entablar una negociación, pero Arminio, que tenía otros planes, atacó el campamento de Varo.

Arminio y su ejército aniquilaron las tres legiones romanas de Publio Quintilio Varo en la batalla del bosque de Teutoburgo, haciendo retroceder a los romanos hasta el Rin. Esta derrota llevó al gobernador Varo al suicidio. Los pocos supervivientes del ejército romano huyeron, muriendo muchos por el camino; sólo 400 soldados de más de 30.000 salieron vivos de la carnicería.

La clades variana (‘la derrota de Varo’) impactó a Augusto. El historiador romano Suetonio señaló que Augusto se tomó el desastre tan a pecho que «siempre celebró el aniversario como un día de profundo pesar» y «a menudo se golpeaba la cabeza contra una puerta y gritaba: “¡Varo, Varo, devuélveme mis legiones!”».
Tras la derrota, Augusto destituyó a todos los germanos y galos de su guardia personal y mandó a Germánico, su sobrino, a rescatar las águilas de las tres legiones, que eran consideradas objetos sagrados para los romanos, y también para hallar el lugar de la batalla de Teutoburgo y dar a los soldados caídos el final necesario y recuperar lo máximo posible de las pérdidas de las legiones. En el año 13 d.C., bajo el mando del general Julio César Germánico, el ejército romano, compuesto por 80.000 hombres invadió Germania, encontró y enterró a los muertos de las legiones de Varo, recuperando las águilas más gracias a la diplomacia que a la guerra.

En el año 15 d.C. el general Germánico atacó nuevamente los asentamientos germanos capturando en uno de ellos a Thusnelda, la esposa de Arminio, que fue entregada a los romanos por su propio padre, Segestes, jefe de un clan cliente de los romanos que se oponía directamente a la política de Arminio. A estas diferencias de opinión se tiene que sumar que Thusnelda había sido prometida como esposa a otro hombre pero que se fugó con Arminio, desposándose con él después de la batalla de Teutoburgo.
Aunque Germánico y sus legiones junto a sus tropas auxiliares tuvieron que retirarse, se proclamó vencedor y se llevó a Thusnelda, la esposa de Arminio a Roma, donde fue exhibida en el desfile de la Victoria en el año 18 d.C. Thusnelda nunca pudo regresar a su tierra ni volver a ver a su familia, desapareciendo de la historia. Tumélico, el hijo de Arminio que ella tuvo en cautiverio, fue entrenado como gladiador, muriendo en un encuentro entre gladiadores antes de cumplir los 30 años de edad.

Con 37 años, en el 21 d. C. , Arminio fue asesinado a traición por miembros de su familia política.

(artículo de F. J. Alberca en la página bibliocriptana.wordpress.com)

 

Arminius, ruler of the Cheruscans.

  • Born c. 19 BC
  • Died c. 19 AD
  • Enemy of Rome: War chief of the Cherusci,who led Germanic resistance to the Roman advance beyond the Elbe. Destroyed Varus and three roman legions in an ambush at the Teutoburger Wald in 9 AD.

When Roman power was advanced from the Rhine to the Elbe, Arminius had initially accepted the situation. He graduated to Roman citizenship - in those days a considerable honour - and a military command in the imperial auxiliaries. But by 9 AD, he was disgusted by what he saw as Roman oppression and secretly organized a revolt, which involved contingents from a large number of Germanic tribes.

Pretending friendship, he lured the Roman governor of Germany, Quinctilius Varus, with a huge force of three legions (c. 15,000 men) and a large number of auxiliaries into an ambush in the so-called Teutoburger Wald. Part of the battle site has recently been identified near Kalkriese, about 16 kms north of Osnbruck, in northern Germany.

The Roman army found itself trapped between wooded hills and deep marshes. In a three-day running battle it was crushed. Varus himself committed suicide as his command was massacred around him, with few escaping. The emperor Augustus’s dying words were: ‘Varus, give me back my legions.’

Even after this huge victory, Arminius won only temporary allegiance from his people. In the face of the Roman counterattack and his own aspirations to kingship, support melted away from him and towards his uncle Inguiomerus. First his family was taken captive and then he himself was eventually killed by his own people.

In the modern era, he was turned anachronistically into a symbol of triumphant German nationalism, but the monument erected to him at Detmold in 1875 is 70 km south of the real battlefield.           (texto de la página de la BBC)

 Monumento a Herrmann en el bosque de Teutoburg.

 Portada del disco que contiene la ópera compuesta por Haendel.Supuesta imagen de Thusnelda en el museo degli Uffizi en Florencia

 Bosque de Teutoburg

Interior del bosque

 

 

 

 

Germania omnis a Gallis Raetisque et Pannoniis Rheno et Danuvio fluminibus, a Sarmatis Dacisque mutuo metu aut montibus separatur: cetera Oceanus ambit, latos sinus et insularum inmensa spatia complectens, nuper cognitis gentibus ac regibus, quos bellum aperuit. Rhenus, Raeticarum Alpium inaccesso ac praecipiti vertice ortus, modico flexu in occidentem versus septentrionali Oceano miscetur. Danuvius molli et clementer edito montis Abnobae iugo effusus plures populos adit, donec in Ponticum mare sex meatibus erumpat: septimum os paludibus hauritur. (Publio Cornelio Tácito Germania Cap. I)

 

   La Germania, en conjunto, está separada de las Galias, Retias y Panonias por el Rhin y el Danubio, y de los Sármatas y Dacos o por los montes, o el miedo que se tienen los unos a los otros. El océano cerca lo demás, abrazando grandísimas islas y golfos, y algunas naciones y reyes, de que con la guerra se ha tenido noticia poco ha. El Rhin, saliendo de lo más alto e inaccesible de los Alpes de la Retia, y habiendo corrido un poco hacia Occidente, vuelve derecho hasta meterse en el Océano Septentrional. El Danubio nace en la cumbre de Abnoba, monte, aunque alto, no áspero, y habiendo pasado por muchas y diferentes tierras, entra en el mar Póntico por seis bocas, que la séptima, antes de llegar a la mar, se pierde en las lagunas. (Traducción de Baltasar Álamos de Barrientos)

IMPERIO ROMANO: en verde, la Germania independiente

ILLICI / ELCHE /ELX

 

En la ciudad de Elche (en latín Illici, aunque posteriormente evolucionó a Ilice; en valenciano Elx) se han encontrado vestigios arqueológicos hasta de setenta siglos de antigüedad. En la actualidad sus habitantes (más de 230.000) se siguen llamando “ilicitanos” (en latín Illicitani, en valenciano ilicitans); se encuentra en la Comunidad Valenciana, dentro de la provincia de Alicante.

Su fundación se debe a los iberos, que la habitaron desde el siglo V a. C. De esa época data la escultura más famosa en la historia del arte español: la Dama de Elche.

En el año 26 a. C. se convierte en ciudad romana con categoría de colonia, lo que convertía a sus habitantes libres en ciudadanos romanos de pleno derecho, y en ella se instaló y ocupó su fértil territorio un alto número de soldados veteranos de las guerras cántabras, dirigidas por el propio emperador Augusto, por lo que el nombre completo, tal como aparece en su escudo, fue Colonia Iulia Ilice Augusta.

Pronto se convirtió en un centro comercial importante gracias a la construcción de un puerto (Portus Illicitanus, a 14 kilómetros de la población).

El Museo de Historia y Arqueología de Elche ofrece a sus visitantes importantísimos materiales ibéricos, pero también griegos, romanos y bizantinos. De época paleocristiana procede la basílica de Santa María.

 

 

Antequam milites Romani, qui

 

bellum cum Cantabris fecerunt,

 

novam civitatem conderent, Iberi

 

agros Illicitanos occupaverant.

 

 

Ex portu Illicitano mercatores

 

incolis huius civitatis multas res

 

apportabant.

 

 
Augustus Imperator Illicitanis, ut  

ii omnia iura civium Romanorum

 

haberent, dignitatem coloniae

 

concessit.

 

 

Viator, veni et multa vestigia

 

omnium temporum videbis”.

 

 

  Venus de Elche

 

Vocabulario auxiliar:

 

Antequam (conj)

Antes de que

Ius, iuris (n)

Derecho

Concedo, -is, -ere

/concessi/concessum

Conceder

Tempus, temporis (n)

Tiempo, época

Dignitas, dignitatis

Dignidad, categoría Ut (conj) Para que


Villa romana

Escudo de la ciudad de Elche.   

                                                                                                                                                        MAHE: Museo de Arqueología e Historia de Elche

Huerto del Cura, palmeral Patrimonio de la Humanidad

 

LVCVS AVGVSTI / LUGO

 

 

LVCVS AVGVSTI / LUGO

BREVE LECTURA + ANÁLISIS Y TRADUCCIÓN DE FRASES

 

En el año 25 a. C., en la actual ubicación de la ciudad de Lugo, un general romano llamado Antistio estableció un gran campamento para dos legiones durante la guerra de sometimiento de los cántabros y los astures. Como solía ocurrir en torno a los campamentos romanos, pronto se establecieron a sus alrededores comerciantes y obreros de todo tipo al servicio de los soldados. Por ello, cuando en el año 15 a. C. llegó el propio emperador Augusto para hacerse cargo personalmente de las operaciones militares, decidió convertir este asentamiento en una ciudad y encargó su fundación a Paulo Fabio Maximo, quien, en honor suyo, impuso a la nueva población el nombre de Lucus Augusti. La palabra “lucus” es una adaptación al latín del nombre del dios Lugh, única divinidad que encontramos en todas las culturas celtas europeas.

 

El escudo de la ciudad contiene una inscripción en latín, pero se trata de una frase cristiana de la Edad Media: “Hoc hic mysterium fidei firmiter profitemur”. Sus habitantes se llaman “lucenses”, igual que en latín aunque con distinta pronunciación.

 

Se considera a Lugo una de las ciudades más “romanas” de España, no sólo porque su fundación fue directamente romana, sino también porque en ella se conserva uno de los monumentos más espectaculares de la antigüedad: sus murallas, patrimonio de la Humanidad, construida a finales del siglo III d. C. Se trata de la única muralla que se conserva íntegra: rodea todo el centro de la ciudad.

 

En el Museo Provincial (que es generalista, pero en el que predominan los materiales arqueológicos) podemos contemplar muchos objetos procedentes de las culturas celta y romana. También podemos contemplar el puente romano (que, durante la Edad Media sirvió a los peregrinos en su ruta hacia Santiago) y restos del acueducto y de las termas.

Muralla de Lugo, Patrimonio de la Humanidad

Una de las puertas de la muralla

museoprovincialdelugo_450.jpg

Museo Provincial de Lugo

Puente romano sobre el Miño (Minius)

Termas romanas

Leptis Magna / طرابلس / TRÍPOLI

 

   Trípoli (طرابلس) es la actual capital de la república de Libia, en el norte de África. Su fundación se debe a los fenicios, a finales del siglo XI a. C., que la llamaron Oea. El nombre posterior de Trípoli (TripoleiV = tres ciudades) se lo dieron los griegos, aunque durante el Imperio Romano, al que perteneció como capital de la Tripolitania, se llamó con el nombre cartaginés de Leptis y el adjetivo latino Magna. Es una ciudad de una historia y un interés arqueológico excepcionales, ya que por ella han pasado y la han habitado fenicios, griegos, cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos, árabes, españoles, turcos, bereberes e, incluso, italianos, que la ocuparon hasta 1951, año en que Libia logró su independencia, sin olvidar una importante población de judíos, muchos de ellos procedentes de España.

   En esta ciudad (año 146 d. C.) nació Septimio Severo, el primer emperador romano de origen africano, que era bereber y le concedió la capitalidad de la provincia.

   El conjunto arqueológico romano de Leptis Magna, uno de los mejor conservados de todo el territorio del Imperio, está catalogado por la UNESCO como “Patrimonio de la Humanidad”; de él destacan sobre todo el anfiteatro, las termas y el arco de Septimio Severo.

LEPTIS MAGNA: el teatro.

LEPTIS MAGNA: el anfiteatro

LEPTIS MAGNA: Arco de triunfo de Septimio Severo

SEPTIMIVS SEVERVS

 

 

 Trípoli (طرابلس) es la actual capital de la república de Libia, en el norte de África. Su fundación se debe a los fenicios, a finales del siglo XI a. C., que la llamaron Oea. El nombre posterior de Trípoli (TripoleiV = tres ciudades) se lo dieron los griegos, aunque durante el Imperio Romano, al que perteneció como capital de la Tripolitania, se llamó con el nombre cartaginés de Leptis y el adjetivo latino Magna. Es una ciudad de una historia y un interés arqueológico excepcionales, ya que por ella han pasado y la han habitado fenicios, griegos, cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos, árabes, españoles, turcos, bereberes e, incluso, italianos, que la ocuparon hasta 1951, año en que Libia logró su independencia, sin olvidar una importante población de judíos, muchos de ellos procedentes de España.

En esta ciudad (año 146 d. C.) nació Septimio Severo, el primer emperador romano de origen africano, que era bereber y le concedió la capitalidad de la provincia.

El conjunto arqueológico romano de Leptis Magna, uno de los mejor conservados de todo el territorio del Imperio, está catalogado por la UNESCO como “Patrimonio de la Humanidad”; de él destacan sobre todo el anfiteatro, las termas y el arco de Septimio Severo.

 

Leptis Magna, quae urbs fuit pulchra

 

et caput provinciae, a Septimio Severo

 

Imperatore multa privilegia accepit.

 

Phoenici eam multum antea condiderant

 

et Poeni occupaverant.

 

 

Multi Iudaeorum, quos Reges

 

Catholici iniuste ex sua patria

 

expulerant, in ea civitate hospitium i

 

nvenerunt. Hodie tamen in Libia Iudaei

 

non sunt.

 

 

Multa vestigia antiquae urbis

 

Romanae adhuc manent quae videremus

 

si eam visitaremus.

 

 

 

Vocabulario auxiliar:

Expello, -is, -ere

/expuli/expulsum

 

Privilegium, privilegii

 

Hospitium, hospitii

 

 

 

Iniuste (adv.)

     

Invenio, -is, -ire

/inveni/inventum

     

 

LA SÁTIRA

 LA SÁTIRA: Es un género literario en verso con el que se pretende censurar o criticar acremente o poner en ridículo a alguien o a algo.

Se trata del único género literario creado por la literatura latina, aunque lo “satírico” es un concepto que podemos encontrar en otros géneros en prosa o en verso ya desde el principio en la literatura griega: en la oratoria, en el teatro, en la lírica.

 

 LUCILIO. Cayo Lucilio (segunda mitad del siglo II a. C.), perteneciente a la nobleza renovadora, partidaria de adoptar la cultura griega, es el auténtico creador del género, aunque, por desgracia, sólo conservamos de su obra 1375 versos dispersos en citas de otros escritores. Podemos, a través de ellos, deducir las siguientes características en su obra, que constaba de 30 libros:

  1. a) Abundaba, sobre todo, la crítica mordaz y feroz contra personajes concretos de diversos ámbitos: social, militar, político, filosófico.

    b) Escribe en lenguaje de la calle (sermo cotidianus), alejándose de la selección de vocablos típicamente poéticos en incluyendo términos groseros e incluso obscenos, lo que va a ser una constante en el desarrollo de la sátira.

     
     
     
     HORACIO. Quinto Horacio Flaco Vivió durante la segunda mitad del siglo I a. C. Hijo de un liberto pobre, consiguió, sin embargo, realizar estudios al más alto nivel, incluyendo una larga estancia en Atenas en donde aprendió Griego y Filosofía, decidiéndose pronto por el epicureísmo, que practicó de forma activa. Asistió, por la época en que le tocó vivir, a las guerras civiles (primero, entre César y Pompeyo, luego entre Marco Antonio y Augusto), al declive de las  instituciones republicanas y al nacimiento de la dictadura con el primero de los emperadores, Augusto. Aunque por su formación liberal era partidario de la república, consiguió, sin embargo, la protección y luego la amistad permanente de uno de los grandes colaboradores del emperador, Mecenas, quien le consiguió una subvención permanente como poeta oficial a cambio, claro está, de participar con algunas de sus composiciones en la política cultural de defensa del régimen.    

   Aunque la trascendencia de la obra de Horacio se debe sobre todo a su producción lírica (ver el tema “La lírica”), su producción satírica es importante: dos libros con el título de Sermones (conversaciones) y otros dos titulados Epistulae (cartas)

   Tanto el lenguaje utilizado como el tono poético son mucho más estilizados en Horacio que en las rudas invectivas de Lucilio. Pero la mayor diferencia es que las sátiras horacianas carecen de la fuerza y de la dureza crítica de Lucilio; las circunstancias políticas de la época de Horacio no permitían, a pesar de que el poeta pertenecía al círculo de amigos de Augusto, llevar la crítica y los ataques personales a los extremos a que se habían llevado en los primeros siglos de la República. Por este motivo no encontramos en Horacio referencias críticas sino a personas difícilmente identificables.

   Por lo que se refiere a sus contenidos, éstos son de lo más variado:se pueden criticar las costumbres de las personas de cualquier clase  social, las decisiones políticas de cualquier cargo público, las ideas filosóficas o, simplemente, se puede ridiculizar a una persona en concreto resaltando cómicamente sus defectos. 

 

  1.  

      JUVENAL. Décimo Junio Juvenal nació en Aquino y murió en Roma (60-128 d. C.) De los escasos datos que podemos deducir de su propia obra sabemos que fue hijo de un liberto e hizo carrera militar.

      La juventud y parte de la madurez y de Juvenal transcurre durante el funesto reinado de Domiciano, prototipo de tirano que estableció un auténtico régimen de terror y que marcó definitivamente al poeta. En el año 96 muere Domiciano y se inicia con Nerva y sus sucesores una época de restauración política, social y moral; es éste el momento que Juvenal, ya de mediana edad, elige para comenzar a publicar sus 16 sátiras.

      En la sátira inicial que, como ocurre en sus predecesores, tiene carácter programático, expone su deseo de escribir a la manera de Lucilio, realizando una agria crítica de la sociedad de su tiempo. Sin embargo el poeta declara en esa misma sátira que sólo hablará de personas ya muertas, de manera que dirige su indignación tantas veces sofocada contra la época de Domiciano. La sátira IV es particularmente ilustrativa de cuáles son los motivos y las intenciones del poeta: desahogarse del horror experimentado en el inmediato pasado y resarcirse del obligado silencio. La crítica alcanza tanto al emperador, al que se censura su arbitrariedad y su crueldad, como a la clase senatorial, inclinada a la adulación. Sin embargo esta crítica se hace extensiva al presente porque los defectos de la sociedad se perpetuaban y se hacían difíciles de eliminar.

  2. PERSIO. Frente al relajado epicureísmo de Horacio, Aulo Persio Flaco representa la moral estoica más rígida e intransigente. Nacido en Volterra (era, por tanto, etrusco), se instaló en Roma a los doce años en donde fue discípulo del filósofo Cornuto, quien publicó su obra cuando Persio murió a la edad de 28 años en el 62 d. C.

    Su obra consta sólo de seis sátiras en las que critica severamente la relajación de las costumbres en la época de Nerón: el mal gusto imperante, según su opinión, en la literatura; la falsa religiosidad en las ceremonias públicas y en la vida personal; la pésima educación que reciben los jóvenes (siempre según su opinión: la única moral que él acepta es la estoica); la corrupción y la lucha por ocupar cargos públicos sin más interés que el provecho personal; el falso concepto de la libertad, que, para muchos, no es más que la defensa de sus propios intereses; el mal uso de las riquezas, basado sólo en el derroche, la codicia y los placeres.

    El estilo de Persio es obscuro y difícil puesto que, por más que persiga el lenguaje coloquial, se deja arrastrar por la moda retoricista de época neroniana.

     

     

     

     

    Frases famosas de Juvenal:

     

     

    Dat veniam corvis, vexat censura columbas.

     

    LA CENSURA DA PERMISO A LOS CUERVOS, A LAS PALOMAS LAS ATORMENTA

    Maxima debetur alumno reverentia.

     

    MÁXIMO RESPETO SE DEBE A LOS ALUMNOS

    Mens sana in corpore sano.

     

    MENTE SANA EN CUERPO SANO

    Nemo malus felix.

     

    NINGÚN MALVADO ES FELIZ

    Rara avis in terris nigroque simillima cycno.

     

    RARA AVE EN LAS TIERRAS Y MUY PARECIDA A UN NEGRO CISNE

    Sed quis custodiet ipsos custodes?

     

     PERO…¿QUIÉN VIGILA A LOS PROPIOS VIGILANTES?

     

 

 

 

                                                                                            Supuesto retrato de Horacio

Monumento a Horacio en Venosa, su ciudad natal